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Los azares de la Historia o de los hombres dan lugar a anecdotarios que muestran cómo la confusión y la razón van siempre parejas. Esas incoherencias hilvanadas dan con cierta frecuencia lugar a curiosidades o leyendas intrigantes que, sin duda, realimentan el proceso aumentando el aura de lo que tratemos de aclarar ¿misterio, elucubraciones varias o simplemente galimatías? Sea como fuere, lo que concierne al origen del franchipán y al nombre de la flor de frangipani está en esa categoría incierta y aglutinadora de las historias de la Historia. Y serendipia o no, encaja con el perfume Fleur de Corail porque hablamos al final de una crema de almendras y de una flor tropical de olor delicioso.

Frangipani deriva de fragere il pane (partir/romper el pan)y es el nombre de una familia que se asume descendía de patricios romanos. Se cita a Pietro el hombre que, en época incierta pero lejana, desde una barca repartió pan entre los necesitados durante un desbordamiento de río Tíber y de ahí el nombre de la familia- muy ramificada-, cuyo poder y fama creció durante el medievo gracias a su cercanía con el papado. Esta familia fue tan extensa y sus miembros desempeñaron ocupaciones tan diversas que incluso resulta difícil sacar a la luz cuál de ellos fue realmente el protagonista de la curiosidad que hoy nos ocupa. Lo único que se puede obtener en limpio es que las almendras, el perfume mismo de estos frutos unido a las especias, la flor exótica de la Plumeria alba y miembros de la familia Frangipani se encuentran y desencuentran durante un tiempo, y acaba cuajando algo de uso aúlico aunque no se sepa en qué momento eso tuvo lugar, ciertamente algo ocurrió.

Para aumentar un poco más la dificultad de la contienda contra el cúmulo de datos nos encontramos con que el franchipán puede ser tanto un licor con sabor a almendra, como un cóctel de frutas ( fresa, plátano, coco, y otras frutas exóticas como la fruta de la Pasión) o una crema de almendra elaborada sobre la base de la crema pastelera usada para rellenos. Este último es el uso más extendido hoy en día. Pero su origen también se hunde en las tinieblas…

En el siglo XIII encontramos el primer dato que une indirectamente el apellido Frangipani con un postre de almendra, enmarcado en la historia franciscana: San Francisco de Asís en su lecho de muerte dictó una carta a sus hermanos porque quería ver a Giacoma de Settesoli- viuda de Graziano Frangipane de´Settesoli- pidiendo que trajera con ella aquellos dulces romanos hechos a base de almendra y miel, llamados mostaccioli, con que el Santo fue alimentado en Roma mientras se recuperaba de una enfermedad. Pero la dama llegó a Asís antes de que la misiva fuera enviada a Roma, adelantándose a los pensamientos del Santo. Esta es una conexión vaga pero a la vez poderosa.

La forma definitiva del dulce: la crema a base de almendras tampoco tiene una atribución clara o una fecha precisa. Para unos el postre fue creado tomando como inspiración el perfume para guantes que un miembro de la familia Frangipani había compuesto, para otros el proceso fue el contrario. Sea como fuere, aquí el arte culinario y perfumístico se encuentran y se influencian. Pero aún podemos seguir dorando la píldora porque antes de las fechas que citan algunas fuentes, encontramos el dato de un tal Muzio Frangipani en el s. XV- porque hubo otro al que se le llama Muzio que era descendiente del primero y que es siempre el más citado- que era botánico y que viajó en expedición a las Antillas en época de Colón, donde tuvo la oportunidad de encontrar en Antigua una flor de olor delicioso: la Plumeria alba …parece que fueron los españoles los que llevaron la planta a las islas, donde se naturalizó.

La cosa comienza a tomar forma. Algunas fuentes citan a Don Cesare Frangipani como el noble que creó el postre de almendras y se lo ofreció a Catalina de Médicis con motivo de su boda, y por esta vía habría entrado en la corte francesa. La otra teoría es que Muzio Frangipani (el descendiente del botánico), mariscal de Luis XIII (1601-1643), fue artífice de un perfume para guantes muy exitoso inspirado en el olor de las almendras amargas.

Hasta la fecha el almizcle, el jazmín o la civeta eran notas comunes para perfumar guantes; Muzio usó especias, almizcle y raíz de violeta entre otras cosas intentando conseguir algo que endulzara el protocolario besamanos. Este perfume pronto se popularizó, y sirvió de inspiración para el postre. Esta es la versión más aceptada y recogida posteriormente por La Varenne en 1667 en su obra Le Parfait Confiturier, sólo que el autor llama Don Cesare a Muzio…podríamos seguir aumentando la confusión, puedo asegurar que hay datos para ello. Pero de aquí volvamos a la flor que recibiría el nombre de Frangipani por parecerse su aroma al del famoso perfume que creara el mariscal Muzio y cerremos el círculo.

Cualquiera que fuera la historia verdadera, lo que queda finalmente es el perfume dulce, especiado y balsámico de una flor que cautivó a los hombres, y por eso le dieron un nombre- Frangipani– que identificara lo agradable de su naturaleza. Su olor refinado evoca en ciertos momentos la alta repostería donde reinan las especias y los frutos, una repostería que desde el Renacimiento se fue haciendo más y más exquisita, y donde el azúcar estaba en el mismo lugar que otras caras especias.

L Fleur de Corail ( Maurice Roucel, 2008) resume graciosamente toda esta historia: es floral y es gourmand-oriental, tiene un comportamiento difuso funcionando mejor cuanto más calor hace. Invoca en la mente una playa tropical mediante varias notas típicas de ese contexto: crema solar gracias al salicilato de bencilo, frescas aguas transparentes mediante un núcleo de notas acuáticas muy ténues pero efectivas y el toque añadido de madera salada al final para equilibrar. Posee el efecto envolvente que tienen algunos perfumes capaces de generar una cualidad atmosférica atractiva, caliente y suave a la vez. Huele a mazapán y a tofe en el fondo (cumarina y vainilla), tiene difusión y sillage gracias a los almizcles blancos que sostienen la parte floral en la que impera un frangipani etéreo pero delicioso: ligeramente alimonado con un toque de ácido cítrico, empolvado en algún punto pero definitivamente dulce y delicado por su nota especiada de canela y vainilla dominando el perfume. Pero esta flor exótica también posee personalidad de flor blanca con un matiz tipo plátano propio del jazmín, una nota mantecosa apenas esgrimida de gardenia y recuerdos de flor de naranjo y pétalos de rosa. En síntesis, Fleur de Corail es canela en rama o aún mejor: Franchipán de Frangipani.

*El frasco se diferencia del original L en que lleva un adorno con forma de coral y el cristal es glaseado, mientras la caja es de color beige anaranjado, conviene recordarlo.

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