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La mirada tiende a delatar el estado de ánimo de una persona, incluso aquellas que controlan están diciendo algo: que controlan. Muestra nuestro nivel de activación o cansancio, si estamos tranquilos o crispados, si deseamos o aborrecemos. También puede marcar el ritmo de la comunicación. Por eso le damos tanta importancia.

Normalmente nos fijamos en el iris y la pupila, pero las pestañas y la línea misma de pestañas es esencial en la expresión de los ojos. En las mujeres, la línea de pestañas varía a lo largo del ciclo igual que otros rasgos faciales desplazando el punto más alto del párpado ligeramente de forma que los ojos cambian de más hundidos a más redondos o almendrados. Aunque son cambios muy muy leves, tienen sus consecuencias a la hora de hacer un maquillaje que realmente persiga la definición de la mirada. ¿ Sabéis, esos días que parece imposible tener buen aspecto y nada de lo que haces funciona, aunque sea lo de todos los días?…pues en parte es por eso.

Cosas a tener en cuenta:

-Puedes hacer el ahumado más bonito y trabajado que quieras pero sólo si rizas muy bien las pestañas conseguirás un buen acabado. Hay quien tiene dificultad con el rizador- que siempre debe usarse antes de aplicar máscara-. El truco está en encontrar uno cuya forma encaje bien en nuestro párpado para que quede realmente apoyado sobre él, pero si no quieres usar rizador, invierte en una buena máscara. Quizás a nivel de volumen, definición o longitud no haya tantas diferencias entre unas marcas u otras, pero sí a nivel de curvatura.

– Unas pestañas bien definidas, de todos los elementos del maquillaje, son siempre la clave. Cuando la mirada está cansada, lo mejor que se puede hacer es olvidarse de las sombras- salvo un toque en el arco ciliar-aplicar un buen corrector, arreglar las cejas de forma natural y aplicar una máscara que de volumen, prestando atención a la base de la pestaña. La longitud en estos casos acentúa el cansancio.

-Aplicar más densidad de máscara en la parte externa de las pestañas es universalmente favorecedor porque hace los ojos más almendrados, pero en ocasiones es preferible concentrar el volumen en la parte central porque hace el ojo más redondo y la mirada más despierta.

-El punto más alto de la línea de pestañas superiores es una referencia importante. Párpados relajados y mirada al frente, con un pincel y un poco de sombra se traza desde este punto una línea recta hacia el exterior del ojo para obtener el punto más alto hasta el que debería de llegar la sombra de color que se aplica sobre la comisura del párpado fijo, desde el que podemos trazar otra línea hasta el rabillo del ojo. No es tanto una uve como una diagonal. A partir de ahí se va definiendo progresivamente el color, aplicando los tonos oscuros primero y difuminando después con un tono claro para unificar para tener un mejor control del claroscuro.

Lo importante en esta técnica está en localizar bien el punto más alto del párpado superior- varía entre el ojo derecho y el izquierdo- y trazar esa línea hacia el exterior con suavidad para marcar la amplitud del ala. Luego sólo hay que aplicar el color teniendo en cuenta esa referencia.

Además, si se quiere hacer un ahumado de más claro a oscuro en sentido horizontal: desde el lacrimal hacia el exterior, el punto más alto del párpado señala el límite para trabajar con las sombras más oscuras.

Esto, que es más fácil de lo que parece, se puede aplicar tanto en una técnica ahumada como en una de sombras definidas y también es la más adecuada para trabajar con una gradación en blanco y negro. Lo que permite es una mejor definición pero un acabado más natural porque está basado en las reglas de la proporción clásica adaptadas a cada caso personal. Que es de lo que se trata siempre que se quiera buscar lo más favorecedor.

-Finalmente no hay que olvidar las pestañas de la parte interna del párpado, también hacen su trabajo.

**Sólo porque es agosto he pensado dedicar algunas entradas a trucos y consejos de distinta índole, alternando con las habituales sobre perfumería.

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