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Agosto llega a su fin y así también este atípico hiatus en Olibanum. Ante todo quiero agradecer a los lectores la acogida y la participación en la serie Tips, porque han hecho que todo fuera más interesante y divertido, aportando sus ideas y comentarios. Hay muchas cosas que han quedado en el tintero pero el mes se acaba y con esta entrada despido la serie.

Uno de los aspectos más importantes desde el punto de vista estético y económico es en torno a qué ideas gira tu cabeza a la hora de comprar los productos y equipar tu tocador. Es algo que puede depender de muchos factores: la edad a la que comienzas a maquillarte y tu grupo de pares, el presupuesto, la tolerancia del entorno, la seguridad/inseguridad propia, el grado de familiaridad que tengas con los productos que te llevará a ser más precavida o no…pero lo cierto es que esto del maquillaje funciona un poco como el guardarropa: hay que construirlo siguiendo unas pautas adaptadas a nuestras características personales, elegir buenos básicos y luego permitirnos algún capricho, alguna extravagancia o hacer una colección encapsulada.

Pero no es tan sencillo porque son varias las cosas en las que hay que pensar y muy grande y tentadora la oferta. Una pequeña guía es importante en estos casos, para tener unas reglas básicas que nos ayuden a minimizar errores.

Olvidemos por un rato eso de si tus ojos son marrones, usa azul … ¿cuántos tipos de marrones no habrá? La regla es efectiva en muchos casos porque se basa en el contraste directo, pero os diré algo que parecerá absurdo: se puede hacer una paleta de colores mucho más interesante cuando los tonos elegidos están acorde con el cabello- además de con vuestra piel- más que con vuestro iris, porque conseguireis crear un efecto de armonía mayor y de forma indirecta, que es lo interesante. Al final, a nivel de características personales, lo más importante es adaptar la paleta de colores y texturas a la edad. Las chicas más jóvenes se pueden permitir básicamente todo tipo de colores, efectos y texturas, y por más jóvenes voy a decir no más de 20-22 años: hasta ese momento no han empezado aún ciertos cambios y la piel luce aún muy fresca y lozana sin necesidad de hacer mucho. Luego, con los años se va haciendo cada vez más importante ser selectiva y buscar buenas texturas y cuidadas tonalidades acordes con nuestras necesidades.

Una experiencia personal: Satin Taupe de MAC es bonito y conocido por ser un color que favorece prácticamente a todo el mundo, las consejeras lo ofrecen siempre, personalmente lo encuentro de alguna forma demasiado y digo no gracias. Prefiero Shale, para mi es más versátil.

En los labios un buen rojo, un bonito rosa-coral, un rico color neutro pueden quedarle bien a prácticamente todo el mundo, pero existe un límite de edad para usar colores que tengan mucho blanco en su base.

Saint-Germain de MAC (edición limitada en Sugar Sweet) o Snob (colección regular) son típicos ejemplos de este tipo de colores que contienen mucho pigmento blanco y que, por tanto, sólo favorecen a las más jóvenes. Pero lo cierto es que suelen ser colores muy populares entre todas las edades; sin embargo resulta más favorecedor, rebasada la treintena -incluso un poco antes- buscar tonos saturados y profundos si se quiere añadir color a los labios, porque ese tipo de tonos realzan la luminosidad de la piel. Los neutros, que sean del tipo “neutro con definición” no algo completamente nude : queda muy cool en una pasarela pero no en la vida real. Ejemplos de buenos neutros: Taupe de MAC, el clásico Brown de Bobbi Brown, Ne M´Oubliez Pas Rouge Automatique nº 102 de Guerlain o incluso algo un poco más vibrante como Rouge G nº 66 de Guerlain puede funcionar como neutro.

En los ojos, los acabados más bonitos y que permiten mayor definición son las sombras neutras mates aunque MAC tiene un tipo de acabado mate-aterciopelado (veluxe) muy especial pero que fabrica en muy pocos colores: Samoa Silk, Kid y Bronw Down que son ideales para usar en el párpado fijo. Los colores satinados, escarchados o los pigmentos claros son una buena opción para crear puntos de luz. Y cuando se desea un efecto un poco festivo con algo brillante, cuando tenemos ya cierta edad, para que quede bonito, hay que optar por la sofisticación:

-Elegir muy bien el tono, mejor si es un color neutro o uno sobrio y seguir en esa gama pero cambiando las texturas (encapsular).

-Aplicar los acabados metálicos o brillantes sólo en puntos clave. La técnica más sencilla y universalmente favorecedora es aplicar esas texturas en la parte exterior del párpado móvil, definiendo el rabillo del ojo.

-Elegir colores elegantes para iluminar que tengan riqueza de pigmentos, como por ejemplo Grain de MAC, que parece un color soso pero en la piel funciona muy bien.

-Jugar con las opciones de los lápices delineadores; por suerte las marcas ya no se limitan a negro, azul y marrón. Y lo cierto es que al mezclar dos lápices distintos, como uno marrón y uno gris, o dos marrones diferentes, o negro y burdeos, etc, etc, etc el acabado va a ser más natural, menos duro que el negro crudo.

Este año, la colección de Navidad de Chanel parece soberbia. Los colores son clásicos, pero los acabados especiales y todo está encapsulado en torno al rojo profundo pero de un modo muy elaborado: está en los labios, en el delineador de ojos rojo-negro, en el quad de sombras en forma de rosa y burdeos, en los reflejos rojizos del cabello de la modelo…

Es la imagen con la que cierro este post, porque resume gráficamente todo. Pero también porque desde su primera colección para Chanel- Bohemian Fantasy– creo que Peter Phillips no había logrado algo tan lleno de rigor y fantasía. Y ese quiero que sea el mensaje final: rigor y fantasía.

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