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*Autorretrato en Bugatti verde (1929) de Tamara de Lempicka.

¿Recordais a Natalie Wood en La Carrera del Siglo? Pese a las mil peripecias siempre está fantástica conduciendo intrépida. Una se imagina que alguien con esa disciplina además olerá divina y con carácter; porque esa es la imagen glamurosa que nos ha quedado de las mujeres que aprendieron a conducir en la época de los primeros automóviles. De la mujer-amazona a la mujer-piloto de los años 30´s hay un cambio de grado en la imagen. La amazona es hábil y sutil, la mujer-piloto es moderna, sofisticada incluso atrevida porque el coche le da una independencia para desplazarse que es nueva.

En la publicidad de Jicky Guerlain ya exploró esa idea de independencia que inspira un retrato como el de Lempicka, que a su vez se basó en una imagen publicitaria de la época, donde coche, velocidad y complementos de cuero caracterizan a la mujer del momento.

Ciertamente Jicky con todo su frescor, bravura y agitación fue adorado por las mujeres desde el primer momento pese a ser creado para un público masculino. Jicky , con su perfil aromático-animalístico y su carácter iridiscente representó la estética andrógina decimonónica; como el cuero y el tabaco la representan desde los locos años 20´s en adelante.

En una de las historias que se cuentan sobre cómo Jacques Guerlain creó Shalimar inspirado en el Jardín de Shalimar en Lahore, se recoge una anécdota curiosa: trabajando en su laboratorio al perfumista se le cayó una sobredosis de vainillina en un frasco de Jicky y voilà!, el germen del protoptipo de perfume oriental moderno por excelencia. Y es interesante, sí, porque de un perfume dinámico y vibrante se pasó a uno oscuro, lento y sensual. Luego, Jean Paul Guerlain trabajó sobre el esquema de Shalimar buscando su contrapunto masculino; de sus pesquisas surgió Habit Rouge: un perfume oriental-cuero que rinde homenaje al mundo del caballo y del jinete.

Cuir Ottoman recoge ese mismo sabor oriental empolvado, rico en notas balsámicas de los Guerlain para suavizar el cuero y crear una nota muy fina, que a veces parece ante. Pero al contrario que en Habit Rouge donde la salida cítrica tiene un papel importante para crear la transición hacia una base oscura, aquí olemos el cuero directamente como una nota penetrante y aromática pero sobre todo ahumada, con un tono de canela tostada bastante saliente. Esta nota de cuero primera es oscura como tinta, pero irá evolucionando hacia algo cada vez más suave y balsámico, hasta llegar a una base avainillada y evocadora de un delicioso olor a piel humana gracias al haba tonka y el benjuí.

La calidez empolvada animalística a la que contribuyen tanto el iris como el absoluto de jazmín siguen el estilo retro francés, pero Cuir Ottoman moderniza sus modelos. La primera diferencia es que su recorrido es inverso: va de la oscuridad inicial a la claridad de la base pasando por una fase más gris algo yodada en la que el incienso y los matices herbales de la cista toman protagonismo.

El styrax, que es un material de carácter pirogenado-especiado-balsámico, es para mi nariz una nota importante en la primera parte de la evolución del perfume y, apoyado por matices de regaliz, robustece el carácter seco típico del cuero. El bálsamo de Tolú más claramente avainillado que el styrax, arrastra hacia la base esta tonalidad. Y aquí tenemos la segunda singularidad: frente a Habit Rouge que tiene un carácter oriental mucho más perfilado, Cuir Ottoman reverbera entre el estilo plenamente oriental y la auteridad asertiva de un clásico perfume seco de cuero o tabaco. Las dos personalidades emparejan bien gracias a que es un perfume bien estructurado, con un tercera característica a destacar: las facetas se van desplegando en la piel con lentitud y eso le da un plus de calidad.

Cuir Ottoman (2006) fue creado por Marc-Antoine Corticchiato con la idea de rendir un doble homenaje: cuero y caballos. El cuero de Anatolia era apreciado en toda Europa por su calidad. Allí se desarrolló una cultura del cuero desde la Antigüedad y se extendió por toda la península teniendo una época de esplendor entre los siglos XVI-XVII. Su elaborado método de encurtido, en el que las pieles se bañaban en sal para suavizar su olor, suponía una importante industria ya que se usaba una gran cantidad de materias primas traídas de los Balcanes y lugares adyacentes a Anatolia (roble, hoja de castaño, piel de granada, madera de aliso, madera de arce, etc) para lograr un encurtido muy fino. La cultura del cuero siempre ha estado muy ligada a la cultura ecuestre y ésta a Oriente, hasta llegar a adquirir un alto valor simbólico tanto el material como los animales por ser moneda de cambio entre clanes.

En su día, con el paso de la cultura ecuestre a la del automóvil los complementos de piel también alcanzaron un valor de estatus e independencia. Pero al dejar de lado el animal y su sangre caliente, la familiaridad con su intenso olor se fue haciendo cada vez más rara y así hasta nuestros días, en que Jaguar perfuma sus coches con un material de olor a ante muy, muy refinado para aumentar la sensación psicológica de lujo y confort. Cuir Ottoman va con el aire de los tiempos: crea, pese a su acabado empolvado, ese imagen casual y cool que da una buena cazadora de piel.

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