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La rosa puede ser vinosa, el jazmín licoroso mientras ambas flores juntas crean una armonía perfectamente embriagadora. Esto no es sólo una metáfora. Algunos perfumes, aquellos que son auténticas gemas de la perfumería, a veces exhiben matices de bebida fina. De hecho, los buenos perfumes son como los buenos vinos: te reconfortan y te estimulan en igual medida. Mientras disfrutas su complejo aroma puedes sentir cómo tu cuerpo se tonifica por la calidez. Y ambos jugos necesitan usarse con mesura para que esto sea así.

Pero entre todas las posibilidades que brinda el universo de las bodegas el champagne con sus complejos contrastes es el más fascinante. De paladar delicado y explosivo a la vez, tiene un carácter muy rico que en ocasiones se ha logrado traducir en perfumes en forma de detalles o marcando el tono de toda la composición. Se encuentra con más frecuencia en los vintage como un efecto global, aunque algunas creaciones modernas han buscado ese sabor directamente.

Dice la leyenda que todo ocurrió en la abadía de Hautvillers hacia 1670 cuando el monje Pierre Pérignom probó aquel vino que con tanto interés estaba cuidando y dijo a sus compañeros :¡Venid pronto, estoy bebiendo las estrellas!. -El vino y sus burbujas había sido tema de preocupación y deliberación desde la Antigüedad, pues se desconocía el fenómeno de la fermentación y la gente se encontraba con las botellas estalladas en la bodega, perdiendo la preciada bebida y sufriendo accidentes, que intentaban prevenir llevando una máscara de hierro. Tal era el caso que por las burbujas la bebida era llamada Vino del Diablo-. Para tratar de solucionar la pérdida de producto aquel monje benedictino decidió usar botellas de cristal más grueso un corcho cónico sujetado por una grapa de alambre. Y fue precisamente la efervescencia de las burbujas la que provocó la expresión del monje. Lo que primero se consideraba un defecto del vino acabó convirtiéndose en una de sus más celebradas características.

Hoy en día se sabe que las burbujas tienen una gran importancia porque contienen numerosos componentes aromáticos que crean una bruma olorosa con un papel importante en la percepción global del sabor; además a simple vista permiten una primera evaluación del producto: cuanto más pequeñitas, abundantes y persistentes sean las burbujas, mayor calidad tendrá el espumoso.

Aunque existe una gran variedad de vinos de aguja, Champagne hace referencia a una denominación de origen francesa con el uso de tres variedades características: pinot noir, pinot meunier y chardonnay por un lado y a un método de elaboración concreto que implica una segunda fermentación del producto una vez embotellado usando levaduras y licor azucarado. Esta segunda fermentación marca el grado de dulzor (brut nature, extra brut, brut, extra seco, seco, demi-seco o doux en orden creciente de dulzor) mientras que el tiempo de crianza es lo que determina la complejidad de aromas y la calidad final del producto.

Tanto el champagne como el perfume son elaboraciones dependientes de cosecha, es decir, el terreno, el clima y el cuidado que reciben las plantas pueden ser determinantes en la obtención de una materia prima de calidad. Los buenos productores mezclan variedades de uva y de viñedos de la misma cosecha, para crear vinos más complejos manteniendo el estándar de la producción año tras año, ajustando las mezclas según sean las cosechas. A estas mezclas se les llama communelle y en perfumería es un recurso usado por firmas que emplean una importante proporción de ingredientes naturales en sus fórmulas y necesitan mantener la calidad constante pese a variaciones circunstanciales. Guerlain es una de las firmas que recurre a este método para lograr mantener año tras año el sello característico de sus perfumes; un ejemplo notable es la rosa Guerlain por sus acentos afrutados (Probad Idylle Eau Sublime, Nuit d´Amour y Rose Barbare si podéis para comparar).

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Los perfumes al igual que los vinos siempre están transformándose, necesitan unas condiciones de almacenamiento especiales para preservar su calidad. El proceso de maduración es un continuo. El champagne necesita un mínimo de un año, pero a mayor tiempo de crianza mejor calidad tendrá, para ir adquiriendo ese sabor de acidez matizada tan característico y especial; así el predominio de lo afrutado con recuerdos de manzana delata un vino más joven, el sabor evoluciona poco a poco hacia tonalidades de frutas escarchadas, especias y necesita unos cinco años de maduración para que aparezca un sabor más tostado con acentos de café suaves.

Lo característico del champagne que se traduce al perfume puede ser tanto un rasgo como una sensación compleja. Entre los rasgos más legibles está el elemento floral que en ocasiones puede encontrarse en el sabor del champagne: jazmín, madreselva, flor de tilo, flor de naranjo, mimosa, aromo.
Eau Premiére de Chanel recrea ese efecto floral dorado y chispeante gracias a un profundo frescor cítrico arropando la faceta cremosa de jazmín y almizcle con toques de melocotón y rosa. Jasmal de Creed es otro ejemplo de jazmín rico y brillante acompañado por notas verdes de bergamota y narciso pero con un efecto centelleante que invita a pensar en esta bebida refinada. A la Nuit de Serge Lutens no sólo es un perfume radiante sino que esconde un toque de madreselva embriagadora.

Los efectos más elaborados que producen un experiencia global a través del perfume suelen ser una rareza, pero en algunos perfumes de tipo chypre se encuentra esa impresión de equilibrio entre acidez refrescante -como corteza de lima- y afrutada pero elegante -como la manzana o la piña- que aporta una luminosa ligereza contrastando con elementos más dulces, secos y profundos con recuerdos de vainilla, brioche, avellanas o almendras.

Notas cítricas y frescas de limón y bergamota frente a vainillina es un modo clásico de lograr texturas empolvadas y frescas, pero cuando eso se enriquece con notas secas de musgo y la frialdad fenólica del regaliz como ocurre en Nuit de Noël de Caron se produce un efecto vago, una especie de bruma perfumada que en cierto modo reverbera igual que las burbujas de champagne. Es un efecto muy específico de este tipo de perfumes con maderas musgosas que Elixir des Merveilles de Hermés retoma en un contexto ligeramente gourmand.

Por último están los perfumes que directamente aluden a esta bebida como fuente de inspiración. A destacar:
Royal Bain de Caron (1941). Rosa empolvada y base seca oriental.
Champagne de Germain Monteil (1983)retirado y difícil de encontrar. Notas verdes frente a núcleo suavemente floral-cálido.
Jardins de Bagatelle EdT de Guerlain (1983). Rosa, mimosa, jazmín…y demás flores para evocar el aspecto más redolente y vibrante de un Champagne Brut.
Yvresse (primero lanzado al mercado como Champagne) de Yves Saint Laurent (1993). Chipre jazmín afrutado (nectarina, litchi, ciruela) muy carnal.
-Antica Farmacista Champagne. Efervescente, muy afrutado y avainillado.
Champagne Brut de Demeter Fragrance Library. Verde anisado y afrutado con toques de piña.
-Somana Scent Studio Champagne de Bois. Aldehídico jazmín especiado con base amaderada y labdanum.

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