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*Representación de Madame Butterfly por el Ballet de Houston.

Con porte honesto y distanciado de la sensualidad primaria, Honour Woman representa en el género de las flores blancas una inflexión hacia el dramatismo gracias al lecho de resinas en el que descansa. Inspirado por el sacrificio de Madame Butterfly y el aria “Con onor muore” de la ópera homónima de Puccini, estas son flores transmutadas en una inocencia natural que realza la fragilidad de las mismas.

Mientras un filo de melancolía se hila entre el clavel, el nardo, el cuero y el ámbar a la manera de Guerlain ( L´Heure Bleue e Insolence Eau de Parfum) el alma del perfume se muestra en el olor más puro de las flores blancas enfrentado al ámbar algo almizclado y especiado de la base; con espacio suficiente para que zonas menos apacibles, envueltas en la sobriedad del incienso y el vetiver, despunten desde ese fondo oscurecido por la solidez de carácter del cuero.

Es el perfume dentro del perfume: las flores son envueltas con el manto del pathos. Es una mirada diferente que desplaza el centro de atención desde una visión limitada de la flor como representación de inocencia e insinuación hacia una representación poética de los sentimientos transcendentes de esperanza y desesperación.

La gardenia, que simboliza en su refinamiento y gracilidad el amor que Cio-Cio san silencia, es quizás la impresión general más destacable. Pero el perfume, con su carácter semiseco y semidulce, supera el género floral para ir hacia lo oriental mientras desvela capa tras capa cada pétalo, cada flor en singular. Aunque la particularidad que tienen los perfumes Amouage de prolongar las notas para procurar una intensa sensación olfativa aquí va un poco más allá. Mantiene esa compleja personalidad por la que en cada perfume se desarrolla un juego de espejos donde las facetas se reflejan unas a otras, pero dramatiza esa experiencia: de ser como la sensación agradable y flotante del incienso pasa a formar una cápsula de perfume que encierra, pese a su delicadeza, la idea de saturación.

Cada carácter floral se combina para formar una gran armonía: un bouquet, luminoso y profundo, especiado y dulce a la vez. Pero las flores también se revelan cada cual con su propia personalidad mediante puntas de olor concentradas que fluyen de un matiz a otro: de la gardenia lechosa al jazmín ceroso se define un halo dulce y frutal que, con recuerdos de magnolia, pasa al frescor acuático del lirio de los valles y la cremosidad del nardo que sombrea suavemente con su faceta balsámica la composición hasta mostrar un ligero acabado empolvado-dulce-ahumado de clavel.

También hay toques naturalistas que invocan la imagen del palacio de cristal en el que se cuidan raras especies botánicas: un verdor vívido que atraviesa toda la composición como si fuera la savia de las plantas: coriandro, ruibarbo en salida, lirio de los valles en el corazón y vetiver en la base forman parte de ese eje crepitante. La parte más feroz de las flores cuando decaen se ha sublimado a través de una nota de cuero suave pero oscura, esto unido al incienso refuerza la intención de un retrato más espiritual que carnal. Los elementos austeros que al principio son sutiles, ganan protagonismo paulatinamente creando puntos de tensión en el corazón de la fragancia gracias a los acentos especiado y a los matices amargos y terrosos del opopanax, para luego diluirse en una base elegante de ámbar texturizado por algo que está a medio camino entre un merengue de limón y un tejido de lino.

Retiene el olor poderoso de los perfumes intensamente florales pero sin la densidad tradicional y, pese a la habilidad con que se enfrenta la ternura de las flores con la pungencia resinosa de la base para conseguir ese efecto de disonancias controladas, puede que esta tensión resulte bastante aguda en algunas pieles; pero no cabe duda que Honour Woman es un perfume bello y convulso a la vez.

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