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*Maureen O´Hara.

La belleza natural de Maureen O´Hara es tan rotunda que casi parece imposible sin embargo, en el viejo Hollywood, la imagen de las actrices se cuidaba mucho. Todas parecían magníficas y perfectas, siempre despertando admiración.

Llevaban maquillajes muy elaborados pero con parámetros diferentes a los de hoy en día: el tecnicolor cambió el modo de entender el maquillaje. Por eso las divas de antaño tienen ese algo irrepetible.

Una de las características de aquella forma de maquillar era la definición casi dramática y el acabado sedoso. Todos los rasgos estaban muy pulidos, estructurados siguiendo las proporciones ideales de un rostro oval. Las facciones se convertían en un esquema limpio. El rostro de las actrices parecía cincelado en alabastro.

La línea de las pestañas era una de las zonas a destacar siempre. El párpado móvil también se acentuaba para realzar la sensualidad en el mirar. Sobre las pestañas ya hablamos algo aquí. Hoy, vamos a ver un truco muy sencillo pero efectivo para hacer ese realce del párpado.

Con esta técnica se puede añadir más profundidad a la mirada pero sin restar sobriedad o elegancia. Se trata de definir el párpado con tonos neutros pero con un efecto elaborado. Hay tres pasos básicos, muy sencillos que todas solemos usar normalmente:

-Uniformar el color base de todo el párpado con un color hueso-marfil o lo más parecido a vuestro tono de piel.
-Marcar la cuenca del ojo con un tono topo discreto, sólo la cuenca, y difuminar muy bien.
-Delinear el párpado siguiendo la línea natural, sin marcar mucho el rabillo, un poco si os gusta. El trazo se puede hacer con gel, lápiz, sombra.

Aquí solemos parar, pero añadiendo un gesto sencillo conseguimos definición en el párpado móvil: con una sombra de color pastel, ligeramente nacarada, en un tono champán-rosado o melocotón rosado o incluso algún color raro como Vex de Mac que es una especie de gris verdoso con reflejos rosados aplicada con pincel ligeramente humedecido o con un lápiz de ojos en esa misma gama de tonos pastel cálido (Chanel suele hacer el Stylo Yeux en ese tipo de colores aunque muchas veces son ediciones limitadas) para hacer un segundo delineado suave y fino justo por encima del primero. Unos toquecitos ligeros con los dedos para que el pigmento se funda mejor con la piel o un difuminado usando la brocha completan el efecto -podéis añadir un poco de la sombra base usada primero en todo el párpado-. El ojo gana en definición y por tanto en viveza. Sencillo pero efectivo.

El resultado es más elegante cuando la combinación de color es discreta, tratando de solapar los tonos naturales de la tez. Es la técnica ideal para usar uno de esos dúos de sombras vainilla-chocolate o hueso-topo que casi todas las firmas tienen, o para mezclar dos de vuestras sombras neutras preferidas con algo más de sofisticación. Es importante que las sombras de base no tengan un acabado nacarado porque entonces se pierde el efecto, lo mejor es que sean satinadas o de textura mate-aterciopelada. Y si os gusta añadir un toque de color extra siempre podéis jugar con un delineador a ras de pestañas en color verde oscuro, burdeos, gris antracita, violeta…

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