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La pimienta vibrante con su calidez especiada y tono amaderado es un perfil característico de perfumes envolventes y un clásico complemento de notas florales como el clavel (Garofano de Lorenzo Villoresi), la rosa (Rossy de Palma Eau de Protection de Étant Libre d´Orange) o el ylang-ylang ( Nuit de Noël de Caron). Poivre de Caron, conocido por su cualidad explosiva, lleva al extremo la capacidad de encender las facetas florales que tiene la pimienta unida al clavo. Es la interpretación tradicional de esta especia, la del fuego del dragón.

Este factor de calor y energía que en los orientales ambarados clásicos se tiñe con resinas y bálsamos pesados, con notas animales de almizcle, civeta y efectos empolvados en los noventa se sofisticó gracias al efecto suave y aterciopelado de especias infusionadas en leche caliente rodeando un núcleo ambarado. Le Feu d´Issey de Issey Miyake (badiana-coriandro-guaiac-sándalo-leche) fue uno de los precursores de esta renovación, después vendrían otros ejemplos como 21 Costume National (azafrán-sándalo-leche).

Pero hace una década la pimienta también comenzó a presentarse como un elemento capaz de introducir un brillo aromático y fresco en muchos perfumes amaderados de corte masculino. En ese contexto de bases ambaradas lechosas y un uso menos fiero de la pimienta podemos contextualizar Poivre Piquant. Esta interpretación deja ver la ternura del dragón…la de un dragón sabio y benevolente, un blanco dragón de la suerte como Fújur (Falkor) -el de La Historia Interminable– una criatura cálida por su dulzura, optimismo y sosiego.

Poivre Piquant formó parte de la colección Les Epices de la Passion (2002) junto con Safran Troublant y Piment Brulant. Compuesta por Bertrand Douchafour en el estilo transparente de L´Artisan Parfumeur, es un perfume realmente ténue, con el atractivo de contrastar una salida más oscura, aromática, fresca y un poco áspera con un fondo luminoso, aterciopelado y balsámico.

Las especias en esta serie de L´Artisan Parfumeur se convirtieron en una excusa para componer orientales modernos muy agradables y discretos. De un exotismo diverso, liviano. La idea en Poivre Piquant era hacer un perfume de pimienta blanca -que es más amaderada que la negra- y, en conjunto, puede leerse como un terso perfume de maderas preciosas (sándalo, cedro) bañadas en leche caliente. Pero luego se aprecian detalles que van revelando un espectro especiado más complejo, con recuerdos de esencia de mirra, con matices frescos y fenólicos de pimienta negra y con el toque cremoso de la pimienta rosa. Todo ello redondeado por el efecto meloso vagamente frutal de lo que yo diría es una nota de cera de abejas, más almizcles blancos y un toque de vainilla en la base.

PoivrePiquant

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