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bosquevioleta

Los criterios personales son …personales pero, realmente, existe un plus de calidad en ciertos perfumes. Algo que podemos llamar artisticidad porque recala en detalles y texturas, en la redondez de las notas y en el acabado global.

Además de la originalidad o del detallismo con que se explora un tema, hay un criterio de calidad muy importante a la hora de evaluar un perfume: la fluidez. Es decir, tener en cuenta si existen o no huecos dentro de la evolución, desde la salida a la base, que hagan perder identidad al perfume.

Mantener el carácter del perfume a lo largo de toda la evaporación es uno de los retos más complicados de salvar y que más determina el resultado final ya que es un factor dependiente de la complejidad estructural. Las creaciones vintage de calidad se formulaban con un número mayor de ingredientes, con mayor proporción de materiales naturales que aportan una riqueza de matices infinita mientras que los contemporáneos se formulan con otro grado de concentración, usando materiales más transparentes y basándose en bloques de olor más sencillos pero impactantes por lo que, en cierto modo, tienen menos riesgo y menos rotundidad. Son diferentes formas de crear, por tanto, diferentes acabados estéticos pero el problema de la fluidez permanece.

En un perfume monotemático -como es Bois d´Iris– esto puede ser más delicado. Por un lado hay que crear el perfume en torno al aroma del tema elegido , en este caso el iris . Por otro lado hay que hacerlo en grado tal que se mantenga cierta tensión, cierta visión especial que haga del perfume algo especial, no otro perfume más de iris.

El iris, que es una de las notas florales menos florales que hay, vivió cierta moda con la eclosión de la perfumería más independiente por la connotación de lujo y sofisticado refinamiento que hay tras su frescor penetrante y empolvado. Desde entonces muchas marcas tienen un perfume de iris, pero no siempre con iris sino como una ilusión de iris. En principio eso no es un problema pero, lo que es una virtud de la perfumería, esto es, crear ilusiones, también puede llegar a ser un pecado del mercado: explotar los lugares comunes.

Muchas recreaciones de iris se ciñen a lo empolvado y al recuerdo de violetas usando materiales dentro de la gama pero no necesariamente usando materias primas derivadas del rizoma de iris. Esto es saludable creatividad, siempre y cuando no se pretenda generar en la gente la expectativa de que el producto lleva una cantidad increíble de uno de los materiales más caros de la perfumería y más escasos. La paradoja viene cuando la gente prueba un perfume que realmente lleva iris y además explora sus facetas más austeras y crudas: ahí suele haber rechazo; más aún, difícilmente lo consideran un perfume de iris. Ocurre, ocurre de verdad. La magia de crear una ilusión de iris con otros materiales ha terminado por desplazar lo auténtico y conformar un estereotipo muy marcado.

Bois d´Iris en este contexto es un trabajo interesante porque es iris-iris sofisticado y, a la vez, asequible al gusto. Aún diría más, conjuga el carácter esencial del iris con una textura tersa y sedosa que transforma el iris en madera de fantasía.

Característico es en los perfumes de The Different Company que haya ese acabado terso y radiante tan atractivo y moderno envolviendo una idea clásica y a la vez singular. La casa apuesta más por la calidad del acabado que por las grandes innovaciones y, así, a fuerza de mantenerse fieles a sí mismos han terminado por ofrecer un catálogo de lo más jugoso para cualquier aficionado al perfume que de verdad quiera ese plus de calidad, de estética y fluidez que se supone debiera tener la perfumería nicho.

Bois d´Iris (2000) es un trabajo de Jean-Claude Ellena en torno a la variedad florentina de Iris pallida que es el iris más exquisito. El autor lo aborda desde una doble perspectiva: como materia y como evocación del aroma al que remite en la naturaleza: el sotobosque. Con frecuencia se describe el olor del iris como un aroma dulce y fino de violetas y, cierto que tiene ese aspecto, ambos pertenecen al mismo grupo de aromas de tierra húmeda y maderas, pero el iris también tiene otros aspectos más complejos relacionados con el musgo y el jengibre.

Usando ironas -que es un material muy caro- como ingrediente clave para asentar el perfil característico del iris florentino Bois d´Iris abre luminoso, especiado y con un recuerdo de caramelos de violetas escondido entre el efecto perlado de las notas húmedas y vegetales. Primero el perfume tiene cierta densidad envolvente y gourmand propia del cardomomo que complementa con una nota de bayas rojas azucaradas. Luego parece licuarse, volviéndose más floral y cremoso a la vez que empolvado gracias al ylang-ylang y, poco a poco, cobra protagonismo la combinación narciso-geranio que pone de relieve aspectos verdes, radiculares con una particular mezcla entre frescor y dulzor floral, hasta que finalmente el iris ya deja ver su típico perfil empolvado y amaderado, subrayado con cedro y almizcles blancos en la base.

Iris es lo que promete e iris es lo que obtienes. Frutal y terroso, azucarado y amaderado, vegetal y floral, especiado y sedoso. Por un lado suave y vaporoso, fluído y evanescente como una colonia; por otro, sólido y persistente. En definitiva, un retrato coherente con la propia naturaleza contradictoria del iris.

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