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Este verano Dior retiraba Hypnotic Poison Eau Sensuelle (2010) para ofrecernos otra versión de su pócima narcótica llamada Eau Secrete. Así que, por una vez, en Érase una vez un perfume voy a dedicar una entrada a una fragancia que todavía se puede encontrar con bastante facilidad en tiendas físicas.

Lejos estoy de apreciar Hypnotic Poison. Con toda la sinceridad del mundo para mí es excesivo, pero Eau Sensuelle aún manteniendo reconocible el tema con su perfil vainillado-almizclado, es una acuarela si se compara con la bombarda original. Sin ser poéticamente delicado, podemos considerar que la fragancia intenta transmitir el aspecto más dulce y vago de las flores tropicales sintetizando ese concepto en el aroma de las purpúreas orquídeas catleyas.

¿Huele realmente a orquídea? En cierto sentido sí… es un perfil de orquídea genérico, aunque también deberíamos de describir la nota de ylang-ylang y de flor de naranjo del mismo modo. En realidad, Eau Sensuelle se apega al carácter clásico de los perfumes oriental florales en los que predomina un aspecto floral fresco y especiado sobre una acorde de ámbar suave pero, en lugar de crear un perfume muy compacto, busca recrear una atmósfera húmeda en la que desintegrar diferentes facetas de la vainilla, especialmente las afrutadas. Por eso podría interpretarse como un perfume de orquídea.

Mantiene de Hypnotic Poison la nota cálida y satinada de sándalo, el almizcle algo ceroso y empolvado y la nota de frutos rojos que va de la frambuesa a la grosella condensándose en un dulzor que oscila entre jarabe y caramelo. Aunque en Eau Sensuelle los elementos gourmand siguen siendo cremosos, no son pesados sino finos, recuerdan a una trufa de chocolate blanco y sirven, sobre todo, para subrayar el carácter hedónico de esa atmósfera elusiva que el perfume pretende evocar.

Muy lejos de la carnalidad del nardo o de la melosa flor de naranjo, aquí lo que se perfila es sobre todo una sensación floral evanescente, sensual por el dulzor vago y persistente que imprime el ylang-ylang. Los almizcles de la base prolongan la calidez hasta el infinito dando un acabado “de diseño” al conjunto y, de este contraste entre lo floral lánguido y lo moderno amaderado, lo brillante y lo opaco, se desprende algo que podemos llamar energía, algo con el mismo tipo de atracción dinámica de Dior Addict y útil para el mismo contexto: la disco.

¿Conocéis esa canción de Bollywood que tuvo tanto éxito Dard-e-Disco (Dolor/ Fiebre de discoteca)? – pequeña explicación en inglés del tema aquí -…pues eso, al final la cosa puede ser muy criticable y, en el fondo, es un remix curioso, pero muy efectivo.

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