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¿Quién no quiere que su cabello tenga un brillo y un tacto sedoso? Las damas de la Edad Media colocaban piezas de seda en los cepillos y con disciplina inquebrantable los pasaban por la cara interna y externa, hasta suavizar sus melenas. Un buen cepillo es una inversión para la salud del cabello porque cuida la fibra capilar y ayuda a masajear el cuero cabelludo y, por tanto, a mejorar la circulación permitiendo que lleguen mejor los nutrientes a la raíz del cabello.

Un cabello que no está bien nutrido se reseca más fácilmente y acaba teniendo problemas de caspa ( blanca y suelta). Si entonces usáis un anticaspa fuerte lo más probable es que el problema se cronifique. Al final, la salud de las raíces es la salud del conjunto. A veces la alimentación es sana pero la asimilación de ciertos nutrientes no es buena -por diversas razones-, así que necesitamos un extra: tomar zumo de naranja y zanahoria regularmente ayuda.

Pero la salud del cuero cabelludo también se ve muy afectada por agentes externos como la calidad del champú, la forma en que lo usamos y, sobre todo, por el tipo de agua que empleamos en el lavado…bueno la que tenemos a nuestra disposición claro, pero a veces las aguas son tan calcáreas que realmente resecan mucho el pelo y necesitamos neutralizar ese efecto.

Para contrarrestar esa agresión del agua podemos usar un champú con efecto protector como Kerium Champú Cuidado Extremo de La Roche Posay, es el más suave que conozco y está indicado para problemas de cuero cabelludo sensible. No sólo lo tengo siempre en casa, sino que es un imprescindible en mi maleta de viaje porque nunca sabes cómo va a ser el agua del lugar al que vayas. Otra opción es utilizar en el último aclarado agua mineral:

– Con un chorrito de vinagre (en un botella de litro y medio de agua mineral ponéis un poco de vinagre para controlar bien la cantidad).

– Como base para hacer una decocción de romero (dejar el romero reposando al menos un par de horas). El romero estimula la circulación sanguínea (así que también mejora la salud de las raíces) y ayuda a moderar la caída del cabello; es ideal para realzar el color de los cabellos oscuros.

– Como base para hacer una infusión de té verde (dejar reposar sólo unos minutos). El té verde es refrescante por lo que va bien para calmar el cuero cabelludo, pero también ayuda a controlar la proliferación de bacterias que hace tan difícil eliminar la caspa.

– Con el zumo de un limón para dar brillo y suavidad a los cabellos grasos.

Respecto a la calidad del champú, contrariamente a lo que la gente suele pensar, cuanta más espuma produce, más componentes detergentes contiene y, por tanto, más reseca. A veces un cambio de champú hace mucho y es bueno tener al menos dos para alternar porque el pelo se acostumbra rápido y el producto deja de ser tan efectivo. Hay varias firmas que hacen champús muy suaves sin sustancias detergentes como los de Apivita que en general van muy bien o los de Korres, entre los que destaca el de Proteínas de arroz para mejorar la elasticidad de cabellos muy frágiles y finos. Más barato y ya con algo de detergente pero bastante suave es el Champú Fortificante de Revlon Flex, con mentol, ginseng y keratina en mi experiencia no fortalece tanto como el de Korres con el que se nota que el pelo gana algo de grosor, pero sí que refresca y da brillo.

Otro aspecto importante es que si tenéis el cuero cabelludo graso siempre es mejor hacer champú dos veces y, sea cual sea el tipo de cabello resulta muy beneficioso dar un pequeño masaje mientras hacéis la espuma y tras el último aclarado, con movimientos suaves y circulares. Atención al modo de:

– Dosificar bien el producto: menos de una nuez es suficiente cada vez.

-Aplicarlo: sólo sobre el cuero cabelludo y al aclarar la espuma ya lava el resto, sonará quizás poco efectivo en términos de limpieza pero hacer lo contrario sólo ayuda a tener las puntas más abiertas.

Nunca dejéis humedad en las raíces del pelo porque eso favorece la proliferación de bacterias, secad con una toalla (podéis usar una especial de microfibra) con paciencia, como haciendo cosquillas pero con suavidad. El cabello mojado es más frágil, así que no lo frotéis con brío. Y aplicad en las puntas húmedas una gota de aceite de oliva, de almendras o de coco -sólo una gota- ayuda a controlar el encrespamiento pero no queda graso cuando se aplica en húmedo porque se absorbe totalmente. Bueno, en realidad, el aceite de coco extra (que por debajo de 24ºC es sólido y blanco) muy bien dosificado es un serum fabuloso incluso usado sobre cabello seco, además ayuda a mantener los matices de los cabellos claros…pero de verdad que hay que dosificarlo con cuidado porque es un aceite muy rico.

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