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Para aumentar la claridad de los rasgos y que el rostro tenga un efecto más armonioso es importante crear la ilusión de una mayor simetría facial. Hay dos ejes clave para conseguirlo:

-El vertical que divide el rostro en dos mitades pasando por el centro de frente, nariz, labios.
-El horizontal que traza una línea imaginaria uniendo los puntos más altos de los pómulos.

Si hacéis el ejercicio mental de trazar estas línea de forma abstracta en la mente veréis que ambas necesitan tener diferente longitud, de lo contrario tendríamos una circunferencia perfecta. Cuanto más se acerca la proporción entre ambos ejes a la cruz latina, más se ajusta el rostro a la forma oval, la considerada perfecta…puede ser discutible pero se describe así porque ese es el modelo que se ajusta a la regla de la sección aúrea que, desde la Grecia Clásica, marca el canon de belleza ideal. Y todas las correcciones con maquillaje que se hacen siempre en los rostros, contorneando los rasgos, tienen como fin crear la ilusión de mayor armonía, es decir, de una apariencia más oval.

Cuanto más libre de imperfecciones estén ambos ejes y cuanto más esmero se ponga en iluminarlos con delicadeza, más captará la atención visual esa zona central del rostro, creando la ilusión de una forma más oval y de rasgos más simétricos. Cierto es que el centro de la cara también suele ser la zona con más imperfecciones, rojeces y demás cosas, así que a la hora de arreglarse con poco tiempo es difícil conseguir una definición impoluta.

En estos casos lo mejor es apostar por trabajar uno de los ejes con más cuidado. Dependiendo de los rasgos de cada persona pero, la mayoría de las veces, lo que mejor funciona es centrar la atención -iluminando esa zona con polvos más claros, corrector, lápiz iluminador o maquillaje- en el eje vertical.

Lo que normalmente hacemos casi todas es cuidar mucho la parte superior de la zona T, pero hoy quiero poner de relieve la importancia en el efecto final del maquillaje que tiene definir y contornear bien la barbilla y el contorno de los labios. Se suele descuidar más, quién sabe por qué pero, lo cierto es que una barbilla bien definida puede hacer que la mirada tenga más profundidad.

El gesto más rápido para realzar la barbilla consiste en dar un toque de iluminador justo en el centro de la misma y difuminar, pero si realmente queréis un acabado más elaborado y que ayudará también a sugerir volumen en los labios, entonces os aconsejo añadir un par de pasos más:

– Poner con un toque muy ligero de brocha algo de sombra justo debajo del labio inferior, en el centro, donde el labio crea la curva del perfil, para acentuarla suavemente. Dicho de otra forma, justo encima de la zona a iluminar. El tono adecuado para esto es el que normalmente uséis para contornear.

-Con un pincel pequeño tipo paletina trazad con un poco de producto iluminador que podáis fundir bien con la piel – tipo Touch Éclat de YSL o similar- una línea descendente desde la base del tabique de la nariz hasta el arco de cupido, que tenga el ancho del filtrum: ese espacio que comprende la hendidura entre dos líneas verticales que ocupa el centro de la separación entre labios y nariz. Iluminando esta zona se consigue un efecto más sensual de la boca. Es realmente importante elegir el tono adecuado, no debe notarse el cambio de color sino quedar con un efecto suave de luz y difuminarlo muy, muy bien. Encontrado el color adecuado, veréis que es un truco rápido y efectivo.

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