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toscano

El aire tibio del otoño tiene el dulzor profundo y sedoso de la miel fresca y el matiz penetrante de la hojarasca mezclado con la humedad del humus. Los perfumes cobran una dimensión nueva en este momento del año porque parecen fundirse con el entorno a la vez que envuelven la piel, arropándola como una prenda de cashmere cálida y ligera. Esta magia dura hasta que el aire se enfría definitivamente.

Pero pocos son los perfumes que logran simular esta sensación de brisa otoñal durante otros momentos del año sin resultar excesivos, entre ellos, yo citaría Tabacco Toscano (2006) de Santa Maria Novella. Inspirado en el aroma del cigarrillo Toscano (1818) es un perfume suave y con carácter, que recoge la calidez de las maderas preciosas y los bálsamos vainillados en un contexto cologne con perfecto sentido de la armonia y el matiz.

De hecho, es puro matiz: una fantasía en torno al tabaco con alma de ámbar moderno apoyado en almizcles blancos pero revestido de tradición por el sabor clásico del acorde de ámbar dulce basado en la combinación de notas vainilladas y labdanum al fondo y un perfil de tintura de ámbar gris especiada y seca, licorosa y dorada con reminiscencias de cuero y tofe de miel para complementar la nota principal del perfume: el tabaco.

Tabaco suave de pipa con elementos cremosos de cigarro que aporta la vainilla con el contrapunto profundo y un tanto verde de la hoja del tabaco. Poco ahumado, lo suficiente como para reforzar esa idea de confort que entrañan este tipo de perfumes con un tono entre brioche y caramelo. También deja asomar algo floral y fugitivo: una nota de jazmín cálido, cítrico- especiado esperable en un acorde clásico de tabaco para dar más carácter al corazón del perfume. Al fondo, el haba tonka para redondear la composición con sutiles toques lechosos y un acabado cálido de maderada satinada.

El aspecto transparente y ligero es su característica más moderna mientras que el discreto efecto empolvado y el frescor en salida recordando al té Earl Grey es el lado más vintage de este perfume. Esa combinación de brillantez y sobriedad tiene cierto efecto espiritoso propio de los perfumes de antaño con un halo elegante de ámbar gris.

El tema suena pero suena perfecto, armonioso. Ese es su punto fuerte. A veces olvidamos que conseguir un gran equilibrio de notas y riqueza de matices es lo más difícil. Aunque un perfume tenga un sabor conocido, en el fondo, se trata de dotar la mezcla de esencias con un rasgo definitivo para que transcienda más allá del mero hecho de oler bien. Porque faltaría más que un perfume no oliera bien, pero cuando además demuestra una cualidad extraordinaria, se convierte en algo muy especial.

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