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Doctor

No es ninguna tontería decir que un perfume nos puede ayudar a sentir mejor, otra cosa es creer en la panacea. Los perfumes nacieron dentro de un contexto de pensamiento mágico asociado a los rituales de curación y, durante siglos y siglos de humanidad, su principal función era esa: la curativa. Hoy algunas personas los ven como un arma para sentirse más atractivos pero, en el fondo, eso sigue siendo un modo de sentirse mejor.

En realidad, los perfumes pueden darnos diferentes sensaciones: de abrigo o de aire fresco, tranquilidad y relajación, de vitalidad y dinamismo, de melancolía y recogimiento …etc. Pero a veces también nos ayudan a sentir más saludables o incluso a aliviar un dolor de cabeza. Por supuesto que no hay una regla fija pero he aquí lo que a mí me funciona:

-Cuando tengo un dolor de cabeza tonto -no tipo migraña- y necesito despejar un poco, antes de tomar un analgésico (para lo que siempre estoy a tiempo), prefiero probar con un buen olor. Me suele ir muy bien aplicar Mandragore de Annick Goutal en las muñecas, quizás porque tiene un efecto refrigerante gracias al anís estrellado (badiana) y, sobre todo, la hierba buena con su tono mentolado. Pero hay gente que prefiere el agua de azahar así que Eau de Cologne Imperiale de Guerlain ó 4711 son dos opciones en las que pensar.

-Si necesito un extra de motivación para hacer una tarea que va a requerir cierto grado de concentración acudo a las flores blancas no demasiado indoladas ni excesivamente dulces. El jazmín tiende a (re)equilibrar bastante el sistema nervioso y esa es una nota frecuente en casi todas las composiciones de flores blancas. Para mantener la concentración es necesario tener a raya tanto el cansancio que lleva a la somnolencia como la ansiedad que puede conducir al descontrol.

-En ocasiones necesito ambas cosas: despejar y concentrarme en una tarea. En esos casos el romero es ideal. Normalmente tengo aceite esencial de romero en casa pero también uso perfumes con esta nota realzada como Mandragore Pourpre de Annick Goutal o Eau de Coq de Guerlain, que es una de las colonias que más me gusta.

-Para una sensación de calma sin más, lo suavemente amaderado nunca me falla; ya sea acuático y frutal como Omnia Crystalline EdT de Bulgari o dulce y cítrico como Aqua Allegoria Mandarine- Basilic de Guerlain. Las notas amaderadas cuando son fluídas y envueltas con un poco de vainilla aportan sensación de confort, de ambiente limpio y relajado.

-A veces el estómago me juega malas pasadas y tengo revoltura, ya sea fuerte o llevadera, rara vez lo arreglo con algún tipo de tisana. Sin embargo, oler simplemente Agua del Carmen y aplicarla en brazos, muñecas y cuello suele ayudarme mucho.

El Agua del Carmen no es un perfume sino un elixir o tónico herbal que se vende aún en farmacias para calmar algunos síntomas de malestar; es bebible disuelto en agua, también sirve para dar fricciones aunque, para mí sólo olerlo ya es terapéutico. Tiene un origen antiguo al igual que el Agua de Hungría, la Cologne y demás aguas frescas que en su fórmula original eran preparados de hierbas medicinales infusionadas en algún tipo de bebida espiritosa.

¿Tenéis vosotros perfumes o aguas frescas que en algún momento os ayuden a sentir mejor, más saludables? Las aguas frescas son la opción más sabia pero encontrar la adecuada para cada persona no es tan sencillo porque no todo el mundo tolera las mismas notas y menos aún cuando hay molestias. Quiero puntualizar que nada de esto es prescriptivo pero creo que está bien tener ideas sobre el asunto porque a veces, refrescar las muñecas con un agua perfumada o vaporizar sobre un pañuelo una esencia calmante pueden ser buenas curas a malestares pasajeros.

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