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jardinmágico

Resulta fascinante cómo las cosas parecidas al final resultan ser muy distintas. Esta es una experiencia que de continuo se encuentra en los perfumes de Jean Claude Ellena.

Quienes por primera vez huelen algo creado por él, seguramente se sentirán atraídos por ese aspecto sustancial y riguroso de sus perfumes, siempre frescos y ricos a la vez. Aquellos que, por el contrario, conocen ya varios de sus trabajos, reencuentran ciertos temas repetidos…, o en apariencia repetidos; es necesario un análisis con más detalle, para poder ver el universo de pequeñas diferencias, matices y sutilidades que esconde en cada faceta y que acaban por dibujar una forma más singular que la inicial.

En síntesis: con los perfumes de Jean Claude Ellena, la forma general es clara y legible porque la estructura de sus perfumes está siempre muy cuidada pero los matices son elusivos, muy elusivos. No sólo porque posee un conocimiento muy exhaustivo de su paleta de materiales y sabe hacer brillar cada matiz por recóndito que sea, sino también porque suele introducir efectos inusuales con notas especiales que cambian por completo la tonalidad del perfume.

Este es el caso de Déclaration, una de las fragancias masculinas más populares y queridas tanto por hombres como por mujeres -prácticamente un clásico moderno-, y Déclaration Essence (2001) de Cartier. En principio parecen lo mismo debido no sólo a que comparten acordes sino también a que tienen un perfil muy similar en el que destacan las especias frescas y el cedro del Atlas. Además ambas, en su tono coriáceo aderezado con canela, remiten a un mismo modelo: Eau d´Hermés (1958) de Edmond Roudnitska.

Curioso es lo que ocurre con estos perfumes de Cartier: la gente los describe como prácticamente idénticos y, sin embargo, suele inclinarse de manera vehemente hacia una versión u otra. Hay quien lee Déclaration Essence como una versión más ligera y brillante, hay quien la ve más profunda y oscura. Para mi es, definitivamente, más verde y aromática. La prefiero, no sólo porque encuentro en ella más detalles afines a mi gusto sino porque, de alguna manera, su frescor vigorizante sobre base de maderas ambaradas radiantes me recuerda a un Aqua Allegoria de Guerlain -ya retirada- que tanto adoraba: Mentafollia (2004).

Sin duda, es esa intensa veta verde a base de tonos aromáticos de y especias asociada al cedro del Atlas, ahumado y coriáceo, con un toque de flores blancas, ligeras y cristalinas, lo que provoca la conexión. Pero esa es la huella más saliente en mi memoria olfativa. Si voy un poco más allá, la conexión estaría en el frescor profundo de los cítricos musgosos reminiscentes de perfumes chypré y aguas aromáticas.

Aún así, Declaration Essence ofrece algo más. Por un lado, su salida no sólo es cítrica y brillante, con gran protagonismo de la bergamota y toques de mandarina, o vibrante y alcanforada con la ayuda del cardomomo, sino también herbácea y aromática por la lavanda, dulce y refinada gracias al cedro. Por otra parte, su base es menos almizclada, más reminiscente de un bosque en el que respirar aire limpio y presentir cómo la humedad del suelo alimenta la savia de las plantas, gracias al vetiver y a la faceta musgosa. Pero lo que encuentro más atractivo es el elemento casi licoroso que añade la siempreviva y que realza el aspecto ámbar de la base, creando una sensación perfumada más redonda.

essence

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