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Chanelicecream

La primavera está llegando y es un momento ideal para usar tonos pastel, también en el maquillaje. Son frescos y sutiles a la vez.

Lo bonito de estos colores es que pueden funcionar también como iluminadores, especialmente el verde menta (que viene mucho este año en las colecciones de primavera), el verde agua (Acqua de MAC), el amarillo París (nº 222 Art Deco -Duo Chrome)…aplicados y bien difuminados en la zona interior del párpado fijo, por encima del lacrimal. Siempre y cuando el resto del maquillaje sea neutro, esta es una opción para quienes no quieran aplicar esos tonos en todo el párpado pero aún les apetezca probar.

La clave para llevar sombras de tonos pastel está en respetar su carácter aplicándolos con suavidad. Lo ideal es elegir un sólo color, bonito y que favorezca mucho. Lila, gris lavanda, rosa bebé, azul hielo, aguamarina, magnolia. Hecho esto, con una brocha densa que os permita difuminar bien, tipo 217 de MAC, se aplica el pigmento sobre el pliegue del párpado y se comienza a difuminar por todo el párpado móvil y, si os gusta, por parte del fijo degradando el tono hacia la ceja. Es importante que el color esté ligeramente más concentrado en la zona del pliegue -por eso se comienza ahí- para que no quede un efecto plano, cosa muy fácil con este tipo de colores. Pero el truco final está en difuminar y difuminar para conseguir realzar ese efecto etéreo que pueden expresar estos colores.

Y puede quedar muy bonito si combináis una sombra pastel con el color de vuestra ropa. Incluso con un detalle pequeño.

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