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IvoireB

La versión vintage de Ivoire de Balmain (1979 Francis Camail, Michael Hy) resulta adorable. Delicado y elegante. Es uno de esos raros perfumes que te hace sentir como si acabaras de tomar un baño de espuma. Un baño que deja sensación de limpieza infinita. No sólo porque tiene el recuerdo de un cremoso jabón blanco sutilmente musgoso sino más bien porque recrea la misma sensación de humedad suave que produce la espuma de estos jabones caros.

Retiene el frescor de los pétalos blancos junto a la vivacidad de los verdes tallos en un acorde sofisticado de aldehídos e iris, lo que lo hace ligero. El sándalo y el vetiver le aportan un acabado amaderado muy refinado y el patchoulí alimenta la blanca rosa que crece en su corazón. Una rosa joven y etérea. Rodeada de verdor, de distintos tipos de verdor: unas veces áspero y pungente, otras veces tierno. Esta rosa blanca es fresca y a la vez empolvada, ribeteada con muguet y jazmín. El junquillo da más profundidad a la veta verde y el ylang-ylang le aporta cierta opacidad que refuerza los aspectos más cremosos.

Con todo, no es un perfume fácil. Es uno de esos perfumes de carácter en los que se combina la difusión de las notas florales con la rotundidad de las notas verdes, el musgo y el patchoulí.

Creado después del Nº 19, sigue la senda marcada por el Chanel de dar un nuevo protagonismo a las notas verdes. Y es que, desde la salida -algo amarga y herbácea y notablemente elaborada- se puede seguir este tema verde mediante la tonalidad más penetrante y frutal de la caléndula, la frondosidad del gálbano, el recuerdo silvestre de la manzanilla o el frescor especiado de la bergamota pasando después a un corazón floral de espíritu primaveral donde el verde continúa latiendo gracias al junquillo y el muguet para desembocar en la base, donde ya la vegetación se encuentra con el sustrato terroso. Este verdor continuo y complejo le da un efecto que casi podríamos describir como astringente. Pero mientras que el Nº19 es difícil de clasificar, en Ivoire de Balmain se ve con claridad el perfil de un perfume chypre floral con sobredosis de aldehídos y con el acabado jabonoso de los clásicos.

Aunque Ivoire ha sido reformulado recientemente respetando este carácter verde y musgoso, la nueva versión -interesante por sí misma- no tiene esa textura jabonosa-húmeda-cremosa de la vieja escuela que hace que un perfume pueda percibirse como algo muy delicado pero al mismo tiempo complejo, lleno de sutilidades. La versión vintage de Ivoire es una pequeña joya que aún se puede encontrar en perfumerías que mantienen el antiguo estocaje. Si llegáis a encontrar el extracto, os diré que es la versión más delicada del perfume, donde la rosa tiene más protagonismo, donde se puede apreciar mejor la cremosidad del sándalo y donde lo verde está más integrado.

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