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Madame-Butterfly_Karajan
*Imagen de portada para la grabación de Madame Butterfly portagonizada por Mirella Freni y Plácido Domingo bajo la dirección de Karajan.

Desde la cuna niños y niñas son diferenciados con signos externos. Existe un código cultural que la sociedad agudiza, lima o moldea a lo largo del ciclo evolutivo de cada persona. Lugares reservados, etiquetas, gestos… todo está codificado. Los perfumes también.

La división entre perfumes masculinos y femeninos quizás sea un fenómeno de mercado, pero es un fenómeno totalmente instaurado. El sector de la perfumería nicho ha crecido criticando esa separación pero en los catálogos de las marcas más selectivas podemos encontrar de todo.

La diferencia desde un punto de vista más estilístico radica en el mayor volumen de notas florales (dulces) que exhiben los perfumes femeninos, frente al carácter más seco y austero de los masculinos. Otro punto clave es el grado de concentración con el que se trabajan las materias primas: los perfumes masculinos suelen usar los materiales más concentrados, realzando la pungencia de ciertas materias como las resinas o las maderas.

Honour Man (Nathalie Feisthauer, 2011) de Amouage es, sin ninguna duda, muy masculino. Sigue el código al dedillo. Igual que Honour Woman es totalmente femenino. Flores blancas para las damas y maderas alcanforadas para los caballeros. No es la originalidad del tema lo que se realza en este dúo de perfumes sino el tratamiento que se hace de dos temas muy tradicionales.

Basándose en la narrativa operística, el dúo representa la oscuridad de un drama personal buscando casi una dimensión ontológica a través de la intensidad de cada faceta del perfume. Esta intensidad, acompañada de la sensación general de profundidad que exhala, elicita una respuesta inmediata de gusto o rechazo y, luego, va más allá, hasta corresponderse con sentimientos. Por eso es posible hacer que un perfume sea algo más que un simple olor, que sea algo memorable. En este caso, el perfume es una dramatización. Honour Woman representa a Madame Butterfly; Honour Man a su hijo que, habiendo crecido, debe comenzar a buscar su identidad como hombre.

La fuerte impronta del olíbano es lo que introduce un aspecto espiritual en esta composición masculina. Aunque exhibe la faceta más metálica del olíbano, es el aspecto terpénico el que predomina durante una gran parte de la evaporación. Aspecto este reforzado por una fuerte nota de pimienta negra.

Como en todos los perfumes de Amouage hay que destacar la riqueza de sensaciones olfativas que ofrecen. Incluso en el caso de Honour Man que -frente a otros perfumes de la firma- es más plano, aún ofrece esa evolución rica y prolongada de las facetas. Otro rasgo importante de los perfumes Amouage que quizás pase más desapercibido pero que conviene realzar es el tratamiento de las especias porque siempre es excepcional. No sólo por bueno sino también por singular. Pocas firmas van tan allá con este tipo de notas y las caracterizan con tanto detalle.

Es notable como los aspectos más ásperos y amaderados de la pimienta negra se ponen de relieve sin que esto desequilibre el resto de elementos. También hay pimienta rosa para añadir contraste y el toque más alimonado y balsámico del elemí. Estas notas especiadas refuerzan el carácter terpénico del olíbano, mientras que la nuez moscada añade algo de calidez con un matiz aromático.

La calidez se deja ver según avanza el perfume, pero con timidez. Honour Man es oscuro y fresco, como un bosque espeso rezumando resinas. Una nota de geranio late en el corazón, pero es un geranio un poco rudo, acompañado por el amargo recuerdo flotante a pomelo que deja el vetiver y asociado al primitivo olor de las maderas secas y alcanforadas.

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