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Opulentas, elegantes o totalmente eróticas, las flores blancas son siempre una declaración de intenciones. De las más cálidas y sofocantes a las más atemperadas, es difícil que la nariz no responda a ellas siguiendo su estela con admiración o apartándose con repulsión. Las flores blancas provocan reacciones pero, entre ellas, la tuberosa es la reina de la provocación por la voluptuosidad de su naturaleza compleja que permite recrear desde el confort de una atmósfera solar a la inquietud de un lugar frío, oscuro y lleno de estímulos molestos.

Sí, la tuberosa es complicada. Tiene una naturaleza dual difícil de retratar en su totalidad y, para que un perfume de flores blancas coronado con su característico olor pueda describirse como tal es esencial que las materias primas sean de primera calidad; con las flores blancas no cabe escatimar.

Hoy por hoy, Carnal Flower de Frederic Malle, Tubéreuse Criminelle de Serge Lutens y Fracas de Robert Piguet son el paradigma, pero existen otras propuestas en torno a la flor más fáciles de aceptar y de llevar. Por ejemplo, Histoires de Parfums, en vez de crear un único perfume global, dedica a la flor una serie para mostrar de forma aislada y directa que no brutal aspectos de esa dualidad. Para algunas personas muy amantes de esta flor la idea resulta un poco decepcionante, hay quien quiere la tuberosa con todos sus rincones de oscuridad pero algo así no es fácil de apreciar por todo el mundo. La Trilogía de Histoires de Parfums ofrece alternativas fáciles de discernir: la cremosidad clásica (1), el dulzor radiante (2) o lo herbal e insinuante (3). Un mundo en blanco y negro, sin escala de grises.

Tubéreuse 2 Virginale representa la parte adorable y familiar, la tuberosa suave y cercana con un toque de sofisticación. Del olor de la flor pone en relieve la capacidad para evocar una atmósfera radiante pero sin llegar al sofoco del sol del mediodía. No es una fiera narcótica sino un néctar rico y cremoso con pinceladas de jazmín verde y flor de tiaré lo que añade un toque de aroma de flor de manzano. Pero lo más característico de este perfume es su carácter afrutado.

En la salida hay un atractivo efecto efervescente entre notas de cereza y melocotón fresco que hace pensar en el Champagne, es un toque de sofisticación al estilo Visa de Robert Piguet. Las burbujas se atenúan al pasar los primeros minutos pero la impronta frutal permanece hasta la plenitud del perfume, entrelazada con las notas florales y lechosas de la flor protagonista. A ratos parece asomar un recuerdo de rosa lo que acerca el perfume al perfil de Jardins de Bagatelle de Guerlain y, otras veces, es una sutil nota de almendras amargas lo que añade un elemento aromático al conjunto. La base es un ámbar con el toque balsámico de la vainilla y un poco de patchoulí afrutado para continuar el tema.

Tubéreuse 2 busca ser un perfume de flores blancas fácil de llevar que explora la afinidad con la piel de las notas frutales que esconde la tuberosa. Escribe con lenguaje gentil sobre todo lo positivo de la flor, lo oscuro está en otro capítulo.

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