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Maxfield Parrish- Reveries
* Reveries de Maxfield Parrish.

Algunos de los perfumes más delicados y románticos subliman la piel con aromas de heliotropo, haba tonka y vainilla. Tal acorde suavemente gourmand remite a la infancia. Unas veces porque nos recuerda lo fantástico que era entrar de la mano de la abuelita en la pastelería y que te dejaran elegir tu dulce favorito, el olor de la crema pastelera, las tartas de almendra o los milhojas…otras veces porque revive en la memoria el delicioso aroma del mazapán trayendo el recuerdo de la Navidad pero, también, porque ese acorde lo convirtió Jacques Guerlain en el sumun del refinamiento con perfumes como el sublime L´Heure Bleue o el frágil floral Après L´Ondée que se convirtieron en modelos de otros perfumes, que a su vez inspiraron nuevas composiciones y así hasta nuestros días, formando parte de la memoria colectiva.

Hoy en día el territorio gourmand es amplio y variado, pero esa clásica pátina entre cereza y almendra sigue siendo un plus de elegancia que el público aprecia y el sector nicho no es ajeno a este aprecio. Louve de Serge Lutens o Kiss me tender de Nicolaï, Back to Black de Kilian o L´Eau d´Hiver de Frederic Malle ,entre otros, siguen gravitando sobre ese universo guerlinesco.

Tardes (2010, Daniela Andrier) de Carner tiene esa misma impronta romántica que embarga la memoria, de hecho cita de forma explícita Après L´Ondée al repetir en su salida el mismo tono mitad dulce, mitad amargo empapado de anís y con la nota almendrada al fondo. Esta faceta de fruto seco es bastante rica y compleja sin ser pesada y se prolonga durante bastante tiempo mostrando diferentes matices: ahora es seca como las pastas de almendras, luego amarga como el hueso del melocotón, después tostada y, de vez en cuando afrutada como la cereza.

El anís, que es una nota fresca y penetrante evoluciona rápidamente hacia un licor más refinado, una especie de brandy con matices de chocolate, dando paso a un corazón más suntuoso con la riqueza avainillada del benjuí asomando desde la base y el refinamiento del cedro de Virginia introduciendo un matiz suede muy fugaz mientras lo floral queda reducido a una rosa abstracta adornada por el tono dulce, verde, herbal y ligeramente balsámico del apio. Esta nota de apio se escapa con rapidez porque apenas es una sugerencia pero ayuda a dar frescor y matices además de incrementar el efecto calmante del perfume…Sí, porque tanto las notas avainilladas del benjuí y el haba tonka como la heliotropina, la rosa y el apio tienen propiedades más o menos sedantes y esa es una cualidad buscada en Tardes, cuya poética es recrear la atmósfera relajada de una tarde de verano.

La estructura del perfume también reproduce la evaporación del EdT del Guerlain con salida más voluminosa, un corazón floral-especiado-herbal ligero y una discreta base que combina el dulzor cinámico del benjuí, la melosidad aromática del haba tonka y la suavidad de los almizcles blancos. Pero hay una diferencia muy importante, mientras en Après L´Ondée vas leyendo las notas con facilidad porque están perfiladas, en Tardes más que notas concretas percibes un continuo de olor lleno de vagos pero familiares matices que elicitan emociones. De nuevo esto es un efecto buscado que permite hacer un perfume más abstracto.

La sensación final que transmite Tardes es la de un producto creado con respeto hacia el pasado. No es preciosista en un sentido frívolo sino que revela una virtuosidad matérica muy moderna que lo hace realmente atractivo.

tardes

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