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Los olores primitivos son algo muy poderoso. Te obligan a reconectar con la tierra, y esa súbita impresión de arraigo, crea una profunda sensación de calma y certeza. Estos olores remiten a cosas tangibles pero son oscuros y persistentes con reminiscencias naturales de tierra, mar, musgo, algas, humo, vegetación húmeda y bosques de distintas latitudes. Hablan con un lenguaje directo a los sentidos, como lo hacen los olores cítricos y verdes más vivaces y cuentan historias de cosas aparentemente sencillas pero no invocan tanto ideas de frescor, ligereza y aire libre como de solidez, vínculo y tierra firme. Curiosamente esa cualidad casi telúrica tiene el poder de elevar el espíritu y predisponer la mente para un estado de tranquilidad.

Existe un abanico de notas primitivas en perfumería que van desde el aromático ciprés, pasando por el etéreo incienso a las tonalidades especiadas y la gama de notas animales, desde el ámbar gris al almizcle y desde el almizcle hasta el ámbar gris. Entre estas nobles notas el vetiver tiene el honor de ofrecer un perfil particular que puede llegar a resultar confuso y difícil de aprender para algunas personas: huele a tierra profunda pero con un acabado limpio, a maderas preciosas con fondo ahumado y tiene un frescor profundo y verde reminiscente de violetas frescas.

El vetiver, junto con el patchoulí, ofrece el olor de la tierra y, en ambos casos, las esencias destiladas de estas plantas ganan con el tiempo porque la maduración hace que se vuelvan más ricas y redondas. De hecho el vetiver, cuanto más añejo, más sensual, porque desarrolla más la faceta ambarada-melosa. Sin embargo, es uno de los aceites esenciales que con mayor facilidad puede inducir en la mente esa calma intensa que ayuda a promover el equilibrio emocional. Además ayuda a conseguir estados de concentración más profundos. Por esto, en India, Sri Lanka y países vecinos se conoce al vetiver como “el aceite de la tranquilidad” y, a menudo, se mezcla con el agua para las abluciones a la entrada de los templos y con el aceite tibio de sésamo para el ritual del Shirodhara.

Su dimensión pragmática no es menos interesante que la espiritual. El cultivo de vetiver, extendido actualmente por gran número de países tropicales, es relativamente sencillo, económico y fácil de controlar pero además ayuda a combatir la erosión de la tierra que provocan los monzones. Su raíz puede usarse como combustible y de sus hojas se hace papel.

Y sus cualidades medicinales no son menos importantes. La planta ayuda a purificar el ambiente y las esterillas tejidas con fibras de vetiver son algo muy común en India no sólo porque son aromáticas sino porque ayudan a mantener un ambiente fresco y libre de toxinas. En este país del que la planta es originaria, siempre ha sido muy apreciado su olor y su aceite esencial tiene gran relevancia en la medicina ayurvédica. En sentido holístico, debido a sus dos propiedades principales: calmante y refrescante, el vetiver puede ir bien tanto para el desequilibrio de la dosha Pitta (fuego y agua) a la que refresca, como para la dosha Vata (aire y éter) a la que calma. En un nivel más específico el vetiver se recomienda para aliviar dolores reumáticos, musculares y posiblemente artríticos. Tiene la capacidad de mejorar la circulación sanguínea -con los beneficios que eso ya supone de por sí- así que funciona bien en problemas de varices. También puede promover la producción de estrógenos (aunque hay aceites más específicos) y, por tanto, a elevar los senos.

Otra de las bondades del aceite esencial de vetiver son los distintos beneficios que tiene para la piel:

-Es cicatrizante y también tiene la capacidad de regenerar los tejidos ayudando a que las cicatrices tengan una apariencia más lisa.

-Su acción refrescante ayuda a reducir la inflamación en pieles irritadas y acneicas, a las que también beneficia por sus efecto bactericida.

-Contribuye a mantener el soporte conectivo del tejido cutáneo por lo que ayuda a mantener la firmeza de la piel.

El vetiver (Vetiveria zazinoides) es una planta herbácea aromática emparentada con la hierba limón (lemongrass, cerillo) la citronela, la palmarosa, la litsea cubeba o la nargamotha (cypriol, Cyperus rotundus). Con el cipriol comparte aspectos secos amaderados en su olor, pero no tiene esa característica nota tan punzante y alimonada del resto de las hierbas nombradas -especialmente aguda en la citronela-. Crece formando tallos agrupados de hojas estrechas pero sus sistema radicular es muy peculiar: sus raíces se desarrollan a lo largo, en sentido vertical, hasta los 4 metros de profundidad, creando un complejo entramado de pequeñas y finas raicillas. De ellas se extrae el aceite -tras un proceso de secado y remojo- por destilación al vapor. La mejor calidad se obtiene cuando las raíces tienen entre 18 y 24 meses. Su rendimiento es bueno así que como material no es excesivamente caro.

En perfumería el aceite de vetiver se clasifica como olor amaderado con declinación ambarada. Luego, según su origen, la esencia puede presentar un perfil más terroso, más ahumado, más especiado, más fresco y verde…Tradicionalmente se usaba como fijador especialmente para notas amaderadas y en perfumes tipo oriental y chypre ya que aporta ese carácter de maderas preciosas y cuero que refuerza el lado ámbar de estas tipologías.

Carven en 1957 y después Guerlain (1959) popularizaron la nota como protagonista y, desde entonces, el vetiver es muy apreciado para hacer perfumes monotemáticos, lo cual no deja de ser paradójico dado lo difícil que puede ser su manejo. El problema radica en cómo hacerlo brillar. Con una dosis demasiado baja el vetiver puede modificar una composición sin delatar todo su carácter, en una dosis demasiado alta ahogará el resto de las notas haciendo que el perfume se perciba muy plano y lineal, además en alta dosis tiende a desarrollar un tono salado que puede o no ser deseado. La fórmula original de Vetiver de Annick Goutal y Sel de Vetiver de The Different Company son dos ejemplos de perfumes que exploran esta peculiaridad.

El aceite esencial de vetiver es rico en alcoholes sesquiterpenos responsables de ese carácter calmante. Los ketones alfa y beta vetivones , el vetiveno, el elemol, el alfa ylangene o el khusimol y el isovalnecenol son otros de sus principales constituyentes ( más de 150 identificados).

Como materia suele ser interpretado de forma muy dispar, no en vano, como tal puede presentar perfiles dispares. Aunque en general digamos que huele amaderado, terroso , ahumado…el vetiver es limpio y fresco a la vez que dulce o meloso. Es austero y seco al mismo tiempo que sensual y ambarado. Tiene un brillo verde y vegetal, con recuerdos de avellana, elementos cítricos, matices de regaliz…Mientras evapora va de los olores profundos del bosque húmedo a la calidez de la hierba seca.

Actualmente existen materiales como Pamplefleur (IFF) y similares que hacen brillar las facetas más cítricas, verdes y vegetales del vetiver o destilaciones fraccionadas que ofrecen un acabado más transparente y afrutado al estilo de lo que se podía oler en el tristemente descatalogado Coeur de Vetiver Sacre de L´Artisan Parfumeur pero el perfil más clásico del vetiver en perfumería procede de:

a) El aceite esencial de vetiver Haití.
b) El acetato de vetiverilo y el vetiverol, dos productos derivados de los sesquiterpenos que componen el aceite.

El vetiverol es un ingrediente muy típico en perfumes de carácter amaderado que funciona como fijador y aporta un tono terroso-radicular-cálido-balsámico. El acetato de vetiverilo también se usa como fijador pero da a las composiciones un acabado refrescante y sostenido que funciona especialmente bien en perfumes orientales y en perfumes chypre y aldehídos modernos en los que las iononas tienen un rol importante -pensad en Calèche de Hermès o en Calandre de Paco Rabanne- Es un clásico como puede ser hoy en día el ambrox, el hedione, el evernyl, etc. Presente en gran cantidad de perfumes -a veces acompañando o acompañado de esencia de vetiver- porque tiene un carácter refinado, seco, suave y afrutado muy elegante y porque además de frescor aporta algo similar a la calidez especiada que deja en la piel el aceite esencial de vetiver.

Haití es actualmente el principal productor de aceite esencial de vetiver. Este tipo de aceite tiene el perfil clásico que identificamos en los perfumes de Chanel, Guerlain o Hermès. Comparado con el de otras procedencias tiene el carácter más especiado-apimentado y el distintivo frescor amargo del pomelo más pronunciado, aportando una ligereza casi etérea al aceite. También es un poco vegetal. Evoca notas de iris, violetas y sotobosque. A experimentar a placer en Sycomore de Chanel o en Vetiver de Guerlain.

La India produce el aceite de perfil más terroso y radicular. Tiene un tono amaderado más seco. L´Eau Boiseé de Guerlain se basa en esta esencia. El llamdo Ruh Khus es aceite de vetiver destilado en alambique de cobre lo que da al producto final un tono casi turquesa y un matiz metálico y el famoso Mitti Attar en ocasiones se co-destila con vetiver para reforzar el olor terroso.

El vetiver de Java es uno de los más ahumados, pero también está lleno de notas verdes y desarrolla una faceta dulce tipo melaza -a probar en Osmo Scents Vetiver de Java de Il Profumo-, mientras que el de Sri Lanka es mucho más amaderado, el que mejor permite apreciar esas facetas tipo whisky y madera a la deriva del vetiver.

La variedad Bourbon hoy por hoy se considera la más fina. Sin duda, es la que da un aceite más redondo, con fluidez de matices y tersura de notas. Su perfil es más coriáceo que otros y desarrolla una fina faceta rosada. Es el aceite en el que se basa Onda de Vero Kern, Vetiver de Mona di Orio o Encre Noir de Lalique.

El vetiver como nota singular es apreciada tanto en el sector más generalista como en el niche y se presenta con una variedad de perfiles pasmosa. Aunque tradicionalmente está asociada con perfumes de corte masculino -menos florales, más densos y amaderados- actualmente se ve más como una nota super chic que puede ir bien en multitud de ocasiones. Es difícil no encontrar un vetiver a gusto de cada cual, he aquí algunos más a considerar: Vetiver Babylone de Armani Privée y Wilde de Jardin d´Ecrivains emparejan té y vetiver en dirección fresca, misma combinación con faceta cuero de fondo en Dzongkha de L´Artisan Parfumeur. Vetiver Oriental de Serge Lutens y Vetyverio de Diptyque tienen un tono frutal. Turtle Vetiver de Les Nez y Vetiver Veritas de Heeley son especialmente terrosos. Vetiver Extraordinaire de Frederic Malle es fresco y austero. La Collection Couturier Parfumeur Vetiver de Dior es un clásico perfume basado en Vetiver Haití con la faceta amaderada realzada por notas cálidas de café aunque el sumun de un vetiver amaderado es Roja Dove Vetiver, muy rico en notas de cedro.

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