*Snow Faerie de Greg Spalenka.

Cada año, en Navidad, me ocurre lo mismo: tristeza y alegría se entremezclan y es la música la que, como un bálsamo, inclina la balanza hacia la ilusión. No lo sé pero yo creo que la música suena diferente en Navidad, algunas piezas resultan más estridentes mientras otras parece que llenan el aire de paz. Deberíamos de pensar más en esa palabra: Paz y la cualidad que se necesita para que sea una realidad, tolerancia. Creedme, la madurez te enseña que esos valores son esenciales y atemporales.

Feliz Navidad a vosotros que aún seguís ahí.

Un abrazo,

Botanyuki.

Un momento musical atemporal: el Canon de J. Pachebel.

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