Laberinto Fu: ¿Necesitamos tanto?

Etiquetas

Hace 11 años MAC creo una colección de maquillaje en colaboración con Catherine Deneuve que estaba llena de neutros básicos y algún toque de color. Recuerdo una entrevista de ella por aquella época a propósito del maquillaje y cómo, en ese estilo a veces un poco retador que tiene para contestar, decía “las mujeres en realidad no necesitamos tantos productos”.

Es más que cierto, una vez has encontrado tu estilo de maquillaje, más o menos lo mantienes. Pequeños cambios de textura o color en un labial o una sombra porque te apetece cambiar un poco o porque tu producto favorito ha sido descatalogado… Las actrices son un gran ejemplo de eso: todos los grandes iconos del cine como Marilyn, Sofia Loren, Audrey Hepburn, la misma Catherine Deneuve y demás personas que queráis agregar a la lista han buscado un modo característico de maquillarse. Ha sido característico porque lo han mantenido.

Los principios suelen ser muy básicos porque se trata de definición de rasgos más que de color:

-Imagen de elegancia clásica: pómulos y línea de pestañas resaltados. Limpio y estrucutrado.
-Imagen sexy: labios en colores intenso o nude y pómulos más angulares.
-Imagen sensual: pómulo y párpado marcado ya sea por un eyeliner que por sombras aplicadas con acabado ahumado.

Esto no requiere una barbaridad de productos sino los adecuados. Hay un patrón y ligeras variaciones. Y con unas pocas cosas puedes hacer bastante.

Siendo una chica joven es lógico querer experimentar más y acabar comprando una sombra de ojos que, al final, rara vez vas a usar aunque te sigue haciendo ilusión tenerla por el color. Vale. Pero está aún mucho mejor encontrar tu estilo, tener buenos básicos que además te ayudan a ahorrar porque te centras en lo que vas a usar. Si puedes y te gusta también puedes tener algo más especial -una edición limitada, un color atrevido, algo más lujoso- para ocasiones singulares. Yo con los años lo veo cada día más claro: realmente no necesitamos tanto.

Cada cual tendrá sus básicos favoritos. Para mi son Terracotta de Guerlain y el Warm Soul Mineralize Blush de MAC, desde el primer día que los compré hasta hoy. Y confieso que aún me atrevo a jugar un poco con los labiales, si bien mi tono básico es un rosa empolvado al estilo Brown de Bobbi Brown. Pero si tuviera que ser más práctica y esencialista a la hora de enumerar mis básicos, señalaría los siguientes:

a) Ojos: un buen producto delineador, porque es lo que realza la mirada y con lo que las mujeres muchas veces podemos jugar para expresar algo sin excesos usando una línea más clásica, más felina, más oriental, etc.

Cuando puedo esmerarme y busco un acabado más pulido prefiero un delineador líquido o casi… no es la fórmula más popular ni la más fácil de usar pero es con la que más cómoda me siento yo. Guerlain tiene uno cuyo pincel permite mucha precisión y la fórmula tiene una consistencia ideal pero lo que más me gusta de verdad es el delineador en pastilla que se activa pasando un pincel humedecido en agua y así regulas la consistencia a tu gusto. Este tipo de producto es un clásico pero aún destaca porque mantiene muy bien la intensidad del color a lo largo del día y no se transfiere. Son difíciles de encontrar pero creo que los más conocidos son los de Kryolan y La Ligne de Chanel -que no en todos los lugares se comercializa-.

b) Labios y pómulos: un bálsamo cremoso que sirva para avivar labios y mejillas en el color más favorecedor que se pueda encontrar porque con ese toque de color y una buena textura en el producto se consigue un aspecto saludable rápidamente. Bobbi Brown tiene un surtido de colores muy amplio, Becca además de amplio es muy acertado en sus tonos. Maybelline Baby Lips y Dr Paw Paw Lip Balm son las opciones económicas y aunque con pocos colores, funcionan bien.

c) Piel: un corrector cremoso y que mezcle bien con la piel para ojeras y demás imperfecciones. Aquí puede haber cientos de opciones. Si alguien ha encontrado el corrector perfecto por favor que lo diga, yo mientras sigo usando el Moisturecover Concealer de MAC.

No pretendo hablar de productos milagrosos que todo el mundo debería tener. Quien haya seguido las entradas de Laberinto Fu sabe que nombro pocas cosas y la mayoría de las veces las mismas (las mías): Mac, Guerlain, MUFE, etc porque para mi si algo funciona lo mantengo años y años. No experimento probando cientos de cosas, como ya decía al principio, en realidad no necesitamos tanto. Y sinceramente prefiero mantener mis estándares porque así controlo mejor mi presupuesto, ya que sé lo que voy a gastar en esto o aquello cuando se acaba. Esa es mi filosofía actual pero a ella llegué después de experimentar con diferentes colores y productos; mi mente cambió en el momento en que empecé a encontrar mi paleta de colores ideal o lo que, en mi opinión, más me favorecía y más fácil de resultaba de usar. Supongo que también es un proceso para otras personas.

Anuncios

Lirio de los valles y flor de naranjo para este mayo.

Etiquetas

, , , ,

Mayo puede ser el mejor momento para llevar esos florales más suaves y sencillos de nuestra colección; tan sólo ribeteados de verde, de musgo o de algodonoso almizcle se despliegan con naturalidad y acompañan la brisa primaveral. Estos son mis favoritos:

Muguet Blanc de Van Cleef & Arpels. Hay muchos perfumes de lirio de los valles realmente bonitos, muchos de ellos ponen el acento en el verdor, así se muestran frescos y crujientes. Este perfume de Van Cleef & Arpels no se aleja de esa idea pero tiene la peculiaridad de mostrar los distintos matices del muguet acompañados de una textura cristalina que lo hace realmente especial. Como Murmure sigo sin entender por qué lo retiraron. ¿Alguien más recuerda aquel perfume llamado Murmure?

Le Chèvrefeuille de Annick Goutal. La gente comenta a menudo como este perfume hace pensar en el té helado al limón y es cierto que en verano muestra más ese aspecto, pero en el templado mayo es cuando mejor se aprecia su filo anaranjado reminiscente de flor de naranjo y el verdor que aporta el toque de narciso en este perfume.

Narciso Rodriguez for Her. A veces prefiero un perfume que insinúe las tonalidades de flor de naranjo que oir la conocida melodía directamente, si además se le une la indulgencia de un almizcle ambarado ¿qué más se puede pedir?

Momento musical: Celtica de Emma Shapplin.

Flip Flop review: Versace pour Femme Oud Oriental.

Etiquetas

, , , , , , , , , ,

Al más puro estilo perfume de diseñador Oud Oriental (2013) está hecho para gustar y ser llevado por el mayor número de gente posible. Como tal, no es un perfume de oud propiamente dicho, sólo algo reminiscente del acabado seco, amaderado y ligeramente ambarado que los perfumes occidentales inspirados en el oud suelen exhibir. Es la faceta más popular del oud en el mercado generalista lo que aquí se plasma con el singular efecto añadido de frutos secos que algunos acordes de oud muestran por intervención del patchoulí.

Unido a esa faceta oud por aproximación basada en el mínimo común denominador, encontramos lo esperable para completar el cuadro: rosa y sándalo, pero la rosa y el sándalo más etéreos que se puedan imaginar, junto a una vainilla blanca, translúcida incluso, y vagos recuerdos de almíbar. Oud Oriental se nutre más del glamour que evoca la palabra Versace y la moda por las maderas desestructuradas que de ese tradicional y precioso material que es el oud.

Este perfume es como un fragmento de perfume oriental más que una historia completa, pero lleno de pinceladas de distintos colores, agradables de por si pero que en global no termninan de formar un conjunto característico. Pinceladas que insinúan azafrán unido a un vago efluvio coriáceo, el toque refrescante de las violetas junto a sombras de verde acuoso y especiado que insinúan melón y pimienta, aportando el punto de contraste necesario para que el perfume tenga cierta sustancia.

Queda claro rápidamente que sin que aumente mucho la complejidad del perfume, lo que no van a faltar son las referencias a esto y aquello, pero todo está muy diluido. Y para completar la paleta de lo super agradable y fácil de llevar, una envoltura de heliotropo tímidamente anisado reforzando esa textura glaseada del perfume que ayuda aún más a difuminar notas y aumentar ese efecto de cosa inconcreta y lejana.

Las alusiones a las ricas especias, exóticas resinas y preciosas maderas que en las antiguas rutas comerciales se transportaban como tesoros, toda esa suntuosidad, Oud Oriental la concreta en su frasco dorado. El jugo, sin el repiquetear frutal ni el brillo ajazminado, es como un Lady Million a la oriental: etéreo, laxo e inmaterial mientras muestra un poco de todo aquello que gusta fácilmente, los matices afrutados, lo lechoso del sándalo y el almizcle, la vainilla, el contraste del frescor especiado y, acompañando ese fondo amaderado y radiante, algo ligeramente medicinal para que no se diga que no se intentó darle un toque de algo…

Si es que se le puede considerar un perfume de oud, es un oud muy fácil de llevar. Un jugo pop e incluso bonito para las chicas jóvenes que intentan distinguirse un poco de su grupo y dejar atrás la marea de florales frutales que se siguen ofreciendo sin piedad.

Clásicos para una novia: Aldehídicos florales.

Etiquetas

,


* Claudette Colbert en Sucedió una noche.

Todo lo que rodea a una boda es como de locura. Tantos detalles que tener en cuenta y tanto dinero dedicado al evento, da como vértigo. Muchas mujeres desean simplificar en lo máximo posible y el perfume puede ser una de esas cosas. Unas deciden usar el que llevan siempre, el de toda la vida, porque eso ya es una seguridad. Otras desean buscar algo especial -mejor dicho, diferente, porque el perfume de toda la vida también se vive como especial- para acompañar la ocasión y recordar el momento a través de ese perfume. En mi opinión, si se elije esta opción, la tarea es mejor emprenderla con bastante tiempo de antelación, como la búsqueda del vestido.

Dicho esto, seguramente haya tantos perfumes perfectos para boda como novias, cada cual tiene derecho a soñar con algo especial para sí misma. Habrá quien guste de florales etéreos como Hiris de Hermès, quien acuda al tradicional azahar y no se complique eligiendo el bonito y brillante Elie Saab -¿acaso no es ideal?-, o prefiera la versión elegante de APOM pour Femme también de Francis Kurkdjian o algo un poco más edgy como Fleurs d´Oranger de Serge Lutens. Habrá quien desee un bouquet de flores brillantes y delicadas más sólido como Bulgari pour Femme (el nuevo Iris D´Or en la colección Splendida es muy, muy, muy similar) o piense en un estilo más perfumado y busque un chipre como Cristalle de Chanel o Mito de Vero Kern. O rosas o algo limpio como un almizcle blanco o incluso algo sencillo y fresco como un aroma cítrico de calidad. ¿Por qué no? La cuestión es ¿qué es lo que realmente quieres tú?

A mi los aldehídicos florales me parecen ideales o quizás debiera hablar con más propiedad y decir que encajan con mi ideal. Cierto que la gente los ve muy de otra época, en general, pero hay distintas opciones y, para quien se preocupe por las modas, este grupo de perfumes parece que tiene un pequeño revival en el momento actual. Sin duda son complejos pero sobre todo presentan un acabado muy sofisticado y elegante. Con toque romántico y sensual incluido porque también es importante. Pero lo más bonito es que transmiten una sensación limpia, diáfana incluso y a la vez muy femenina que acompaña bien un vestido de larga,larga cola y precioso velo.

No todos resultan ideales para una boda de verano, suelen funcionar mejor en un clima frío o templado. Yo los veo particularmente primaverales no sólo porque puedan tener en muchas ocasiones un acabado húmedo, jabonoso y refrescante o por los matices verdes asociados al lirio de los valles que resultan tan característicos del género sino, sobre todo, porque algunos parecen traer el olor de las flores florecientes. Y esa es una bella sensación. Así que ahí van algunos ricos perfumes aldehídicos florales en los que pensar:

-Lo primero es lo primero, así que digamos Chamade de Guerlain. Se me antoja el más representativo de este grupo de perfumes cuando se piensa en un perfume de novia. Para quienes admiraron el antiguo Arpége de Lanvin o para quienes busquen algo definitivamente retro, cuajado del fresco verdor primaveral del jacinto y envuelto en un manto balsámico típicamente guerlinesco. Ultra romántico. Guerlain tiene otro aldehídico floral mucho más sobrio pero también más atemporal, y bastante cercano al Nº 5, que es Liú.

First EdP de Van Cleef & Arpels es una gran opción si se quiere un poco de glamour y brillo porque deja una estela dorada y jabonosa aderezada con un jazmín clásico y suntuoso a la vez. Un plus es que se encuentra con facilidad y con un precio majo.

Nº22 de Chanel. Más que perfecto por su clasicismo y equilibrio: un efecto champagne delicioso hace brillar las flores mientras la nota de incienso -pronunciada en el extracto- lo hace profundo y sereno.

Dia de Amouage. En teoría la versión suave de Gold Woman, pero en realidad, tiene su propio carácter. Juvenil, afrutado y tierno, con delicadas notas de rosa e incienso. Recuerda un poco a Caléche.

Iris Poudre de Frederic Malle. Está en la estela del Nº 22. No es tan jabonoso como el de Chanel pero desprende pulcritud. La estrella es el iris, con acento especiado de clavel y base de vetiver. Para quienes admiren Calandre de Paco Rabanne pero quieran algo más nostálgico y complejo en acentos, es una opción a considerar.

Fleurs de Rocaille de Caron. Generoso como suelen ser los perfumes Caron, éste es un aldehídico de acentos verdes, melosos y con el típico efecto de humedad jabonosa bien marcado -no confundir con Fleur de Rocialle porque sin la “s” es otra cosa-.

Izia de Sisley como alternativa fresca y quizás más veraniega de un aldehídico. Esta es una feliz rosa rosa acompañada de notas cítricas y cedro. Chispeante.

– Y finalmente, si hay alguien que lo atesore o lo encuentre en outlets que no lo deje pasar porque Sicily de D&G reúne toda la buena armonía de un clásico aldehídico pero con un estilo moderno que es a la vez suave, etéreo y evocador. Muy femenino.

Entre heliotropos: Kiss me tender & Kiss me intense de Nicolai Perfumeur Createur

Etiquetas

, , , , , , , , , ,

Advertencia: De romanticismo novelesco se les podría acusar. Cada nota puede ser calificada de elección perfecta en este duo de perfumes, nada que evite hacer de ellos algo precioso y delicado que invite a la ensoñación y la ingenuidad. Induce a pensar en un ideal de femineidad propio de heroínas de novela: que pasean entre heliotropos, acompañan sus meriendas con macarons de rosas, vainilla y cerezas, mordisquean nubes de fresa mientras leen poesía y a la luz de la luna llena lloran, suspiran o esperan. Todo belleza, algo de melancolía y mucha suavidad.

El argumento central son las flores en su faceta más gourmand. Kiss me tender es un heliotropo tintado de flor de naranjo, algo más floral. Kiss me intense insiste más en ofrecernos la flor en bandeja almizclada repleta de dulces de mazapán y bizcochos vainilla bañados en Amaretto.

La estructura es clásica; un floriental al uso. El estilo fino y matizado, incluso un poco artesanal: mitad brillo de ingredientes naturales, mitad fantasía de mente creativa.

La flor de encanto victoriano que es el heliotropo, con sus recuerdos de cerezas y almendras amargas, asoma entre los pliegues de un corazón tradicional de rosa y flores blancas empolvadas: algo flor de naranjo, algo de jazmín y bastante de absoluto de ylang-ylang, culpable de ese efecto difuso de acabado anisado tan característico. La base no renuncia al dulzor balsámico concentrado del absoluto de vainilla y del opoponax -aunque la versión Intense declina hacia algo más herbal- pero hay un toque especial, un sutil efecto azucarado frutal que hace pensar en esos perfectos frutos rojos del verano capaces de ofrecer en su sabor un bocado de sol.

Ah, sí! Estos perfumes están llenos de simpáticas referencias: desde el dulce de malvavisco en la faceta empolvada, al chicle de fresa en el sutil efecto aldehídico pasando por las natillas con su sabor mezcla de vainilla, canela y limón y su cremosa textura acompañando las flores. Trío de sugerencias gustativas que, unido al recuerdo de regaliz que aporta el anís estrellado, completa un cuadro lleno de reminiscencias infantiles.

Uniendo así lo goloso con lo floral tierno, pareciera que a ramilletes de flores de azúcar decorando una tarta nupcial nos estuviéramos refiriendo. Almendras de Jordania incluidas para celebrar la ocasión, pues es la tradición.

Pero ese no es el punto final porque el brillo solar invita a soñar con tierras lejanas. Sí, la vainilla junto con el absoluto de ylang-ylang crean un aura exótico similar al de perfumes como Fleur de Comores de Maître Parfumeur et Gantier o Songes EdP de Annick Goutal. Nuestra heroína también piensa en largas travesías por mar, hacia los mares del Sur…

Sugerencia: Acompáñese de la lectura de la chispeante novela “La abadía de Northanger” de Jane Austen.

Bucólico viaje al pasado: Le Jardin de Mon Curé 1895 Guerlain

Etiquetas

, , , , , , , , , , ,

Desde los Jardines Colgantes de Babilonia a las villas romanas o desde La Alhambra a Versalles, pasando por jardines espirituales o todo tipo de arreglos domésticos, el jardín es una representación que connota bienestar, placidez, seguridad, abundancia y, en última estancia, una idea de paraiso. En perfumería, esta celebración de la naturaleza cultivada tiene una larga tradición.

Hermès volvió a poner la idea en el punto de mira con su serie Jardins, en la cual un elemento primordial como es el agua se convertía en el hilo conductor: un mar, las lluvias del monzón, un río…pero la costumbre de esta inspiración puede que sea tan antigua como la perfumería misma. Pensemos en los egipcios intentando extraer la esencia de las flores que adornaban sus jardines: los nenúfares, las azucenas, etc.

Hojeando un antiguo recetario de perfumería del s. XIX podemos encontrar nombres tan prosaicos como el de Agua de Colonia y sus mil variantes o cosas más vagas en términos de olor como Agua de Mil Flores o incluso un Agua de la Elegancia. Pero junto a estos nombres más abstractos vemos otros tantos de carácter más pictórico como un Bouquet de los Alpes o un Espíritu de Citerea, nombres que implican lugares, lugares que tienen un paisaje característico y paisajes con los que se asocia un tipo de olor que puede ser más floral, más herbal, más cítrico aunque el punto de partida en muchos casos siga siendo la Cologne. Y un paso más en el arte de dar nombre a los perfumes lo apreciamos cuando, intentando crear una sensación más especial, se acude a un paisaje cultivado, es decir, un jardin cuyo diseño y cuidado puede transmitir un concepto más romántico, más pintoresco, espiritual o impresionista, etc.

Guerlain en su catálogo histórico tiene varios ejemplos que delatan un interés temprano por crear armonías de olores más complejas e inusuales que los aromas naturales de la rosa y el jazmín. La pequeña fantasía floral que es Après L´Ondée, el encantador frescor verde afrutado de Chant d´Aromes, los atrevidos matices florales de Jardins de Bagatelle son ejemplos con los que aún podemos deleitarnos, pero en sus archivos se guardan recetas que muestran un gusto marcado por el encanto evocador de los lugares lejanos o los parajes pintorescos. Bouquet de la Sierra Morena (1834), Fantaissie de Deauville (1877), Les Fleurs du Guido (1885?), Oppobalsam de la Mecque o Far West por ejemplo. Pero quizás el más pintoresco y llamativo sea, por su nombre mismo, Le Jardin de Mon Curé (1885) considerado oficialmente el primer perfume creado por Jacques Guerlain cuando contaba con veinte años de edad. El jugo dejó de comercializarse en la década de los cincuenta.

La renovación de los temas, en cualquier disciplina artística, se consigue cuando surgen nuevas estructuras o nuevos materiales pero muchas veces lo que tenemos es un tema muy tradicional a partir del que se hacen variaciones. Con Le Jardin de Mon Curé este es el caso. La temática va contenida en el nombre y no puede ser más representativo de un tipo de jardin: el medicinal que desde la Edad Media ocupaba claustros o huertos de monasterios, con abundancia de rosas antiguas y de hierbas aromáticas que conformaron la base de la farmacopea moderna: tomillo, salvia, lavanda, verbena, etc. La idea enlaza con el sentido original del Agua de Colonia como tónico u elixir bebible, mientras el arreglo de las notas está totalmente insertado en la tradición temprana de Guerlain, en la que tanta importancia tiene el Eau de Cologne Impèriale y demás aguas frescas como el modernismo abstracto de Jicky, uniendo elementos que en la naturaleza no están parejos -como cumarina y civeta- con el que Aimée Guerlain comenzó a esbozar la silueta clásica de los perfumes de la firma, con un ritmo de evaporación marcado por una salida fresca y afrutada en la que brilla la bergamota pero los matices son aromáticos, un clásico acorde floral de rosas y jazmines ocupa el corazón modulado por la suavidad empolvada de las violetas irisadas sobre un fondo en el que bálsamos, cumarina/haba tonka y notas animales juegan el rol principal aportando profundidad aunque es la nota de cuero -que surge de distintas formas- unas veces más evidente que otras, la que aporta ese sentido de gravitas tan apreciable en las composiciones vintage de la firma.

En Le Jardin de Mon Curé esos elementos están más o menos presentes. Un año posterior a Eau de Cocq -que aún se comercializa- no sólo desarrolla el frescor cítrico tipo Cologne sino que acentúa bastante la faceta aromática-herbal a base de tomillo, salvia, lavanda, verbena, menta…lo que da un acabado medicinal al perfume. Aunque es más alimonado y herbal que floral, puede hacer pensar en magnolias y en violetas húmedas pero lo que realmente marca el perfume es su sillage construido a partir de notas animales -algo propio de la época y de la manera antigua de hacer perfumes- así civeta, cuero e infusión de ámbar gris contribuían a dar esa calidez empolvada y coriácea tan propia de los clásicos perfumes Guerlain, el sello que Jacques Guerlain irá perfilando a través de sus distintos trabajos, culminando en el super perfume de ámbar que es Shalimar.

Le Jardin de Mon Curé fue el principio, donde muestra ya un gusto por las notas animales y la experimentación con notas aromáticas más propias del lenguaje decimonónico pero que él continuará usando en sus composiciones durante décadas, convertidos entonces en ricos matices. No se puede decir que este perfume tan aromático tenga un equivalente moderno. Huele a disciplina decimonónica. Pero si hubiera que señalar algo en esta línea podría decirse que esos perfumes de acabado chyprée y frescor verde de la década de los 70´s se dan un aire, especialmente Eau de Rochas en fórmulas vintage con su fondo de musgoso narciso. En cuanto al tema herbal, es raro encontrar un perfume que explote tan a fondo materiales de regusto aromático medicinal. Por ejemplo, Heeley con Menthe Fraîche se queda en la excusa de crear un confortable perfume de té con menta pero allá por 1990 Diptyque produjo Virgilio, un sencillo y bucólico perfume de tomillo. Toda una rareza.

Ni tan dulce, ni tan fiera: Rose Muskissime de Maitre Parfumeur et Gantier

Etiquetas

, , , , , , , ,

La joven podía consentir muy bien en ser la hija de un corsario, pero de ningún modo estaba dispuesta a ser presa de ninguno de ellos. De niña había sido bondadosa; de joven era despiadada. “No -se decía así misma-; ellos son quienes serán mis víctimas” . De todas formas, la desusada admiración, la nueva defensiva y ofensiva, trajeron inquietud a los primeros años juveniles. Y como aquí lo que se está escribiendo y leyendo es la historia de Malli, uno es libre de imaginar que, de alargarla más, se habría convertido en lo que los franceses llaman une lionne, una leona. En la historia misma, no es más que un cachorro de león, un poco cachorro en sus movimientos y, hasta el último capítulo, insegura a la hora de calcular su propia fuerza. Tempestades en “Anécdotas del destino” de Karen Blixen.

Cuando la perfumería nicho se cernía a la idea de la mínima distribución y la oferta alternativa, sus perfumes tendían a buscar la singularidad con acabados más artesanales o con perfumes monotemáticos o con notas realmente particulares, o simplemente seguían un estilo tradicional con buena claridad en todas las facetas. Diferentes marcas, diferentes catálogos y acabados, sin duda, pero varias de estas firmas nicho que hoy son bien conocidas comenzaron en Paris con pequeñas tiendas de cierto aire bohemio chic. Diptyque fue pionero, luego L´Artisan Parfumeur, Annick Goutal, Maître Parfumeur et Gantier…aquello era el equivalente al slow food de ahora, salvando las distancias.

De estas firmas pioneras seguramente Maître Parfumeur et Gantier es la que ha mantenido un tono más conservador en sus perfumes, que no buscan ser el colmo de la originalidad pero si del rigor y la discreción. Realmente son composiciones de acabado casi cartesiano, sin muchas concesiones pese a bautizar sus perfumes con nombres caprichosos.

Rose Muskissime (1989) , siguiendo la tradición iniciada con Amazone de Hermès de emparejar rosa y notas frutales en un acorde serio apoyándose en absoluto de brote de grosella, tiene -pese al superlativo en su apellido- un carácter más intimista que la portentosa Amazone. Es, con todo, una rosa persistente gracias a la presencia de rosa de Marruecos y de Turquía.

De ambos tipos de rosas se pueden apreciar rasgos: ahí está ese olor afrutado, como de vino de moras, que es un aspecto revelador de la presencia de rosa damascena y que aquí, lejos de disimularse, se adorna y realza, para enmarcar un acorde de rosa roja y ámbar suave; pero también por otro lado se aprecia el tono más amaderado y meloso de la rosa centifolia que crea un efecto más profundo e incluso pesado. Juntas forman el corazón de este perfume intensamente rosado pero de poca proyección y que, paulatinamente, va dejando ver un fondo discreto de almizcle ambarado en el que de nuevo se puede apreciar ese rastro a moras que también puede ser característico de los acordes de ámbar gris.

Ese equilibrio entre la tenacidad de la rosa y la sutilidad ambarada dan un aire juvenil al perfume en general, pero lo más juvenil y chispeante es la salida, un auténtico festival de color y sabor en el que se distinguen varias notas frutales. El absoluto de brote de grosella es clave aquí, aporta ese peculiar contraste entre dulzor licoroso y acidez verde bastante aguda y junto a él se aprecia el tono exótico lactónico del mango, recuerdos de bayas y una juguetona nota de cereza.

En nuestros días, las notas frutales han acabado por tener mala fama: ubicuas, simplificadas pero empalagosas y tremendamente comerciales. Lo cierto, es que son matices que siempre han podido surgir en los perfumes de calidad porque los propios ingredientes naturales contienen estos matices, que luego se pueden trabajar hasta crear un efecto de fruta madura que no todo el mundo podrá llevar, se pueden suavizar hasta tonalidades más pastel más fáciles de apreciar o hacerlas brillar con colores casi chillones. Bien trabajadas pueden tener un gran atractivo y resultan reconfortantes, sin olvidar de su afinidad con el olor de la piel.

Rose Muskissime pese a su colorida salida es básicamente una rosa roja. Ni tan intensamente floral como Ce Soir ou Jamais de Annick Goutal, ni de una calidez tan encendida por especias como La Fille de Berlin de Serge Lutens sino una rosa afrutada y compacta que revive con esa nota de vino de moras un aspecto afrutado muy clásico de los perfumes de rosa y ámbar.

Una narrativa: Soir d´Orient de Sisley.

Etiquetas

, , , , , , , , , ,

Una narración es, a fin y al cabo, lo que un lector concreto entiende que es, porque leer significa implicarse con la mente. En este sentido la olfacción puede equipararse a la lectura y tendríamos que decir que un olor será lo que la persona entienda que es según su experiencia y conocimientos pero añadiendo algo más: el esfuerzo consciente de poner nombre a las cosas y de cultivar la objetividad para poder desarrollar un criterio más allá del “me gusta” o “no me gusta” .

Nunca es un ejercicio fácil intentar cultivar la objetividad y tampoco es baladí, de hecho es una ardua pero importante tarea que combate el embrutecimiento y tal como va la sociedad dominada por el impacto emocional y la búsqueda incesante de estímulos, esforzarse por ser más objetivo representa un gesto cívico. Curiosamente en el proceso de buscar la objetividad hay que alimentar la propia identidad, conocerse mejor, a la vez que querer conocer la alteridad.

Así que si hay algo realmente bueno que yo resaltaría en la disciplina de educar el olfato es precisamente la posibilidad de dejar de lado el mundo de las generalidades más superficiales para entrar en uno más personal en el que el olor reclama la atención consciente elicitando ideas que hay que intentar expresar con las palabras más adecuadas: buena gimnasia para la mente, especialmente para mejorar el control de impulsos. Igual que en una narrativa los elementos van surgiendo a lo largo del texto, sembrados aquí y allá, y nosotros al leer debemos ir encontrado la relación, especialmente en las historias de aire oriental donde las cosas son más indirectas, intrincadas, laberínticas y profusas en detalles, exigiendo una mayor participación durante la lectura.

Al probar un perfume el aspecto narrativo es muy importante, pero aclaremos que lo narrativo no es algo añadido -no es el marketing publicitario que rodea al perfume- sino la fragancia en si misma y su capacidad para despertar la imaginación. Y la imaginación se puede despertar porque todos tenemos una base de datos con la que jugar que incluye la memoria olfativa y también una capacidad de respuesta instintiva ante determinados olores. Tiene mucho que ver con la fantasía, sino todo, así que, al final, un perfume es lo que una persona concreta entiende que es.

Pongamos un ejemplo con el que es fácil comprobar la importancia de cultivar la objetividad. Soir d´Orient de Sisley brinda esta oportunidad por dos razones: por un lado se ha construido partiendo de otro perfume anterior, pero por otro lado al ser un jugo rico en matices y de perfil muy característico es mucho más fácil de comparar que si solo fuera otra insulsa fragancia más.

La primera impresión al oler Soir d´Orient fácilmente se puede resumir así: “Eau de Soir a la oriental” o afinando un poco más “como Eau de Soir y algo más”. Esta segunda expresión es mucho más auténtica y fiel a la experiencia incial, mientras que la primera es un elaboración posterior pero algunas personas ya asumirían esta frase como la última palabra a decir, una especie de último juicio y también una clara declaración de que no van a poner más interés en seguir indagando en el olor.

El propio frasco ya indica por donde van las cosas: con Soir d´Orient la idea fue crear una variación a partir de ese clásico chipre floral basado en flor de naranjo y seringa que es Eau de Soir. Lo interesante es olerlos juntos y atender a las diferencias intentando concretar que es ese “algo más”.

Ese algo más parece tener un sabor más oriental, se presenta más oscuro y sinuoso, pero no llega a ser totalmente oriental porque, en el fondo, conserva una estructura chypré. Es interesante pensar que entre la familia de perfumes chipre y la de perfumes orientales hay un espacio, una especie de tierra de nadie, que permite muchas posibilidades. Un área que siempre da pie a renovaciones en el campo de la perfumería, desde Shalimar hasta La Petit Robe Noir de Guerlain pasado por Aromatics Elixir de Clinique o Portrait of a Lady de Frederic Malle…todo girando en torno al ámbar y sus declinaciones.

Así pues, dejando la impresión rápida y fácil atrás y sumergiéndonos mejor en las propias sensaciones podemos apreciar que en Soir d´Orient la oscuridad rica y envolvente está saturada de acentos especiados y tonalidades amaderadas y balsámicas que fluctúan con serenidad alrededor de un corazón floral de rosa turca -esa rosa más especiada y angular- refrescada con geranio. Tiene el embrujo de una rosa negra.

Sin duda, la calidad de la faceta especiada destaca por su buena definición. Basada en el contraste del cálido azafrán y la más refrescante pimienta negra, esta faceta va más allá de lo que normalmente encontramos en un perfume especiado, es rica e intensa -al estilo de los perfume Amouage- y marca mucho el carácter del perfume. De hecho, sin esa prominencia de especias Soir d´Orient podría parecer como otro perfume occidental inspirado en la tradición árabe estilo Midnight Oud de Juliet Has a GUn o Aoud Queen Roses de Montale: propuestas con un sabor más neto y literal. Sí, todo hay que decirlo, Soir d´Orient juega con esa idea e incluso a veces parece surgir una nota de oudh en el perfume. Siempre esa sensación de “algo más”

Algo más como el incienso susurrante unido al azafrán creando juntos una sensación final de cuero y el patchoulí, con su característica profundidad húmeda y amaderada a la vez, que tanto puede reforzar el acorde oudh como rememorar la tradición de un chipre animalístico, aunque el perfume no llega a ese extremo en ocasiones se insinúa. Así, mientras por un lado tenemos una rosa a la árabe, por otro disfrutamos del refinamiento de una rosa chyprée pero, el cuero, en este caso seco y con ese punto oscuro y amargo, parece el tema último del perfume. Al menos determina una trayectoria que podríamos describir como de boomerang, porque tras todo ese trayecto por parajes exóticos de rosas, especias, incienso, y maderas preciosas volvemos al territorio más clásico y reservado de los perfumes chipre, donde el cuero jugaba un rol casi tan importante como el musgo. Así, aunque Soir d´Orient está construido evidenciando su época con un acabado más limpio y ligero, proyecta una sensación de gravitas de la que carecen un gran número de perfumes hoy en día que lleva a la mente a pensar continuamente y algo más.

Momento musical: Lovely Spring interpretada por el maestro del duduk Djivan Gasparyan.

La flor incidental: Nuit de Tubereuse de L´Artisan Parfumeur.

Etiquetas

, , , , , , , , ,


*Folies Bergère de Richard Burlet.

La tuberosa tiende a ser caprichosa, necesita rodearse de amigos para mostrar su buen talante en un perfume. Al menos así sucede cuando se usa el ingrediente natural, pues su absoluto tiene tal contraste de sensaciones que fácilmente declina en estridencia. No es un material dócil ni sutil y, puesto que su precio además resulta elevado, en muchos perfumes se opta por reconstruir la nota con otros ingredientes no necesariamente sintéticos siempre pero si menos rebeldes.

Opulento y oscuro a la vez, su absoluto recorre una amplia gama de matices desde el goloso chocolate blanco o el coco, pasando por multitud de recuerdos de otras flores blancas hasta la menta y el alcanfor; pero esta extensión de tonos no se corresponde con una versatilidad de conducta a la hora de mezclar con otros ingredientes -al contrario que el jazmín al que en su olor recuerda- sino con algo más cercano a la arrogancia: “o estoy con los míos y entonces me comporto o avasallo al resto” parece ir diciendo. Así se las gasta esta flor.

Por eso, el perfil más típico en los perfumes es el de una tuberosa rodeada de otras flores blancas con las que tiene tantos rasgos en común o en un contexto exótico al que se adapta bien gracias a la rica cremosidad solar que debe a lactones y salicilatos. Pero tiene otros rasgos más vegetales y radiculares que son menos populares, que contribuyen a matizar un perfume pero difícilmente se desarrollan como tema central. Nuit de Tubereuse no constituye la excepción a esta regla, no exactamente, pero si una tentativa interesante. Básicamente es un perfume especiado en cuyos matices reverbera suavemente la sensualidad de la tuberosa.

Cierto que con el calor estival este perfume es como un fuego fatuo: se revela intensamente tropical pero rápidamente se apaga. Es en el más tibio clima de la primavera cuando florece, dejando ver un verdor exótico y lleno de delicadas sensaciones frutales entre notas amaderadas y terpénicas que esbozan el característico olor del mango junto a otros matices vegetales más tenues. Lo especiado domina siempre el perfil del perfume pero con la evolución más lenta y pausada permite apreciar mejor que Nuit de Tubereuse es el diálogo de dos aliados: la pimienta rosa y la tuberosa, donde esta última permite que su amiga se luzca.

Bertrand Duchaufour, el autor del perfume, suele optar por esta técnica de crear armonía uniendo las facetas menos evidentes de los ingredientes principales hasta convertir lo esquivo en tema central; una técnica que ha ido refinando hasta conseguir acabados muy sofisticados que no todo el mundo entiende como tal. Así que quien se acerque a este perfume esperando un floral al uso puede que se quede sin palabras porque el perfume nunca llega a ser totalmente floral, en todo caso, incidentalmente floral.

Las facetas en común sobre las que está construido el perfume son el efecto cremoso por un lado y el frescor especiado que recuerda a la angélica por el otro. Ambas engloban en sí un contraste de texturas y son características tanto de la tuberosa como de la pimienta rosa.

La evolución misma del perfume refleja el carácter contrastado de la especia, auténtica protagonista del perfume. Nuit de Tubereuse es en la salida afrutado y dorado, a ratos muestra algo más profundo, dulce y cremoso y, paulatinamente, va revelando un fondo seco y amaderado ligeramente pinoso, resinoso y medicinal. Ese es el perfil general, un perfil de pimienta rosa. En el camino surge el verdor tropical y ese matiz anisado que recuerda al hinojo o a la angélica y esa cremosidad propia de la flor blanca que resulta tan deliciosa. Así, mientras el perfume fluctúa entre lo fresco y lo radiante, entre lo cremoso y lo verde, dejando que a veces luzca una luminosidad alimonada que recuerda a las magnolias o una melosidad propia de la flor de naranjo o la aguda efervescencia de la madreselva, el olor típico y esperable de perfume de tuberosa nunca se deja ver por completo. Sólo de forma ocasional, con pequeñas pinceladas, manifiesta partes de su complejo carácter.

Paradójicamente, siendo sólo floral de forma secundaria, puede recordar -a mi me recuerda mucho- al floral super especiado que era la versión vintage de Jardins de Bagatelle, aquel perfume en el que rosa y pimienta formaban una parte importante del acorde de flores blancas. Y si recordamos que Nuit de Tubereuse fue presentado en principio como un perfume evocativo de las noches parisinas, la ecuación cuadra, porque aquel retrato femenino dotado de cierta mundanería positiva que era el clásico perfume de Guerlain sigue estando presente en el de L´Artisan Parfumeur aunque como un rasgo mucho más sutil, moderno y cool.

Momento musical: Goodnight moon de Shivaree.

Día de San Patricio


*Mystical de Josephine Wall.

Algunas cosas para hacer:

Volver a soplar un diente de león creyendo en el deseo. Darse un atracón de nubes pero disfrutando con deleite. Releer La Historia de Genji . Hornear pancitos acaramelados. No dejar de escuchar música por San Patricio, más aún bailar alguna giga el Día de San Patricio.