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*Estrellas por Maxfield Parrish

El almizcle a la Lutens es como le corresponde a ese material ser: carnalmente sublime. La ambivalencia entre piel fresca y piel ardiente queda velada por una poética más personal que recrea un mundo de transparencia y quietud.

La originalidad cuando se trata del almizcle puede tener sus límites precisamente por ese carácter dualista en el que continuamente se insiste. El camino elegido por Serge Lutens para evitar ese convencional modo de narrar es acudir al paradigma del perfume abstracto: el Nº5, y realizar sobre su esquema un ejercicio de abstracción nuevo. Así, Clair de Musc (Claro de Almizcle) se convierte en una propuesta intimista de estética muy depurada y neoclasicista.

Nada es muy palpable aquí, sino que a través de las capas finas emerge un aura translúcida realzada por detalles opacos. Así creaba Parrish sus ilustraciones, así hace Serge Lutens en Clair de Musc: trabajar con una paleta de olores como si de luz se tratara. Cuanto más puro se utiliza el material, de más luz disponemos para verlo y más puede brillar entre las capas. Así el paisaje se extiende cristalino y hondo.

La salida es dulce y floral con un nerolí prístino que introduce el bouquet aldehídico floral a base rosa-jazmín, iris, flor de naranjo y un toque de clavel especiado suave. Pero, al contrario que otras composiciones de tipo aldehídico-floral tan perfumadas y a veces ostentosas, Clair de Musc es un perfume apacible.

El juego de palabras evocando el Claro de Luna quizás nos invite a pensar en piezas musicales melancólicas de Beethoven o Debussy y en el plenilunio que permite la máxima intensidad del claro, cuando la luna refleja la luz del sol directamente y puede iluminar, atravesando la noche sin dudas. Pero este perfume dibuja una imagen distinta, la del Claro de Tierra: cuando la luna sólo muestra un cuarto porque el resto de ella recibe la luz del sol de forma indirecta.

Para lograr ese efecto más enigmático de la luz cinérea el almizcle, como una nube fresca, se extiende en el fondo difuminado los por aldehídos y el frío iris. Pero los indoles del jazmín y la flor de naranjo, unidos a la nota dulce y afrutada de la ambreta, crean un haz sombrío, pulsante y animalístico que se disipa como vapor. La zona oscura del almizcle se expone como el resto, sin grandes sobresaltos. Con sencillez, con cierto aire de fragilidad. Formando parte de la claridad, reforzándola.

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